jueves, 27 de agosto de 2015

El muñeco Robert

El muñeco Robert o Robert El Muñeco Embrujado, como también se le conoce, fue propiedad del pintor Robert Eugene Otto y tiene más de 120 años de antigüedad. Aquí su historia...
 
 
 
La leyenda cuenta que en el año 1896, Robert Eugene Otto, un niño que vivía junto a sus padres en una casa de la localidad de Key West, Florida, Estados Unidos, recibió un regalo que le hizo una criada: un muñeco de tres pies de altura, relleno con paja, cosido con alambre y vestido con un traje blanco de marinero. El niño, a quien sus padres llamaban simplemente “Gene”, bautizó de inmediato al muñeco con su propio nombre, Robert.
 
Lo que el pequeño niño y sus padres no sabían era que el personal de la servidumbre, criados negros traídos de la isla de las Bahamas, eran practicantes de vudú y magia negra, cosa habitual en algunas comunidades caribeñas, y que el muñeco no era tan inocente como aparentaba. Como sea que fuere, desde el primer momento el niño se encariñó en demasía con el muñeco. Hablaba con él y procuraba no separársele en ningún momento.
 
Pero los padres de Gene, que pensaban que Robert era una especie de amigo imaginario, se preocuparon cuando escucharon a su hijo hablando con alguien más, mientras se encontraba encerrado solo en su habitación, como si hubiese otra persona con él. Al mismo tiempo, los vecinos afirmaban que cuando la familia Otto salía de la casa, veían al muñeco asomarse por las ventanas.
 
Para empeorar las cosas, el niño comenzó a experimentar atroces pesadillas al tiempo que les contaba a sus padres que Robert se movía por cuenta propia. En una ocasión, mientras el niño dormía, se escuchó un estruendo en su habitación. Cuando fueron a verlo encontraron la mayoría de los muebles volcados y al muñeco tirado al pie de la cama. Cuando le preguntaron a su hijo por qué había hecho eso, éste les respondió llorando: “No fui yo, fue Robert”.
 
Sospechando que algo extraño pasaba con el muñeco, los padres del niño decidieron sacar al juguete de su cuarto y dejarlo tirado en un rincón del ático de la casa. No quisieron deshacerse de él, pues su hijo se había encariñado demasiado. Con el paso del tiempo, Robert quedó arrumbado en ese lugar, cubriéndose de polvo.
 
Años más tarde, muertos los padres de Gene, éste, convertido en un pintor, recibió como herencia la casa donde había pasado su infancia, así que decidió mudarse a su nuevo hogar en compañía de su flamante esposa. Quería aprovechar el amplio espacio de su antigua vivienda para poder pintar sin problemas y, sobre todo, darle un adecuado uso al mirador de la casa, una bella torre de madera de tres pisos.
 
No pasó mucho tiempo cuando Gene descubrió en el ático a Robert, su olvidado compañero de juegos. De inmediato lo rescató del polvo y lo instaló en el mirador. A partir de ese momento, el estrecho vínculo que había entre el otrora niño y su muñeco volvió a hacerse presente, lo que provocó un clima extraño y ominoso en la casa.
 
 
Sucesos sobrenaturales
 
 
A contar de ese momento se reanudaron los reportes de sucesos sobrenaturales protagonizados por el muñeco. La esposa de Gene afirmaba, espantada, que la expresión del rostro del muñeco cambiaba a veces, como si de repente experimentara emociones. Algunos vecinos, por su parte, comentaban que habían visto a Robert desplazarse por ahí y los niños de las escuelas cercanas evitaban pasar frente a la casa de los Otto, pues afirmaban que Robert se agazapaba detrás de las ventanas del mirador espiándolos. Gene y su esposa, de hecho, dejaron de recibir visitas porque ya nadie quería venir por temor a toparse con el escalofriante muñeco.
 
Cansado de las travesuras de Robert, Gene decidió devolver a su viejo amigo de la infancia al ático, aunque muchos afirmaban que a veces se escuchaban pasos en los cuartos del piso de arriba e incluso oían inexplicables risas en la residencia.
 
Robert "Gene" Otto murió en 1972 y su esposa vendió rápidamente la casa. El muñeco quedó olvidado de nuevo en el ático hasta que una nueva familia se instaló en la casa y Robert fue descubierto por la hija de aquella familia. La pequeña, una niña de 10 años, se emocionó mucho cuando lo encontró e inmediatamente lo instaló en su habitación junto con sus demás muñecos. Sin embargo, su nueva compañera no pareció simpatizarle a Robert, que parecía extrañar a su antiguo dueño. La niña gritaba de terror por las noches, alegando a sus padres que el muñeco trataba de matarla.
 
El muñeco Robert (o “Robert, the doll”, según su traducción al inglés), finalmente fue sacado de la casa de la familia Otto y trasladado al Martello Gallery-Key West Art and Historical Museum, lugar donde se encuentra en la actualidad. Todavía abraza su león de peluche y viste su traje blanco de marinero, pero sigue dando que hablar. Algunos trabajadores del museo afirman que en el mes de octubre el muñeco se vuelve más “activo”, y por las noches se pueden oír golpeteos contra el vidrio de la recámara transparente donde se encuentra. Y no sólo eso, pues a veces el muñeco aparece levemente recargado sobre la vitrina de exhibición, como si se hubiera movido solo.
 
Lo más curioso es que se comenta que al fotografiarlo o grabarlo en video, algunas cámaras dejan de funcionar o bien a veces las fotos aparecen borrosas o defectuosas. Los encargados del museo y la misma leyenda que rodea al muñeco Robert afirma que los visitantes deben pedirle permiso si quieren sacarle una foto, pues de lo contrario una posible maldición podría recaer sobre éstos. Se comenta, de hecho, que la gran cantidad de cartas y fotografías que pueden verse pegadas en las paredes del cuarto donde se encuentra Robert son solicitudes de gente que lo fotografió sin permiso y que le ruegan que les levante la maldición que parece haber caído sobre ellos.
 
Estos extraños sucesos inspiraron la famosa película “Chucky”, que trata precisamente de las macabras “travesuras” cometidas por un muñeco diabólico que es regalado a un inocente niño.
 
 



 
 
Fuente: guioteca.com
 
 

viernes, 15 de mayo de 2015

Al final de la escalera de Peter Medak (1979).

Sugestión al final de la escalera.
 

 
 
 
Precursora de tantos films de terror de ayer y hoy, en Al Final de la Escalera, el húngaro Peter Medak concibe a fines de los '70 a esta criatura. Nunca mejor utilizada la palabra "criatura".
 
 
 
 
 
Al profesor de música John Russell (George Campbell Scott - Anatomía de un asesinato [1959], Titanic [1996]), que vacaciona junto a su familia, se le queda el auto en medio de una nevada carretera y mientras pide ayuda, es testigo de cómo un camión sale del camino e impacta trágicamente sobre su mujer (Jean Marsh - Upstairs Downstairs [1965], Frenesí [1972]) y su hija Kathy. Cuatro meses más tarde, y para intentar dejar atrás el pasado, acepta un puesto en Seattle y a través de unos amigos conoce a Claire Norman (Trish Van Devere - One is a lonely number [1972]), que trabaja para La Sociedad de Conservación Histórica, una fundación que tiene como propiedad una decrépita mansión que le ofrecen como vivienda, bajo la condición de utilizarla como sitio de práctica para sus futuros alumnos. Así es como John se muda a la antigua casona, inhabitada hace 12 años, a la que no le falta nada... hasta trae con ella un fantasma.
 
Aquí no hay exceso de gore, ni efectos especiales o adolescentes escapando de noche de un tipo con máscara, sin embargo, afortunadamente, cuenta con los elementos propios del cine de terror que sugiere más que mostrar, una casa encantada, un misterio bien elaborado, una bañera, grifos que se abren solos, una silla de ruedas, un pozo, una sesión espiritista, puertas que se azotan, ruidos inexplicables, especial mención para la caja de música, y una pelotita que rueda por una escalera interminable.
 
 
 
Un hecho muy sugerente es que John es despertado todos los días, a la misma hora, por un sonido espantoso seguido de susurros. Este y otros tantos sucesos extraños llevarán al protagonista a descubrir un desván camuflado detrás de un cuarto para cachivaches. A partir de aquí, John descubrirá que la tragedia no lo ha abandonado y que su apacible vida se convertirá en un tormento en tanto y en cuanto no averigüe qué secretos esconde ese altillo.
 
 
 
El talentoso George Campbell Scott encabeza el elenco, que al momento de filmar Al final de la escalera ya era considerado como uno de los actores más talentosos de Hollywood, seguido por una gloria como Melvyn Douglas (La mujer de las dos caras [1942], El quimérico inquilino [1976]) en el personaje del Senador Joseph Carmichael y con más de 70 películas en su haber.
 
Excelente ambientación, atmósfera sobrecogedora, historia muy bien contada, actuaciones creíbles y de gran nivel. Con muy poco logrará que esta noche no duermas. No hablemos de la casa siniestra donde John pasa sus noches y de la que cualquiera huiría despavorido la segunda vez que la pelotita rueda por las escaleras. Cualquiera menos John. Si hubiera sabido...
 
 
Título original: The Changeling.
Año: 1979.
País: Canadá.
Duración: 109 min.
Dirección: Peter Medak.
Guión: William Gray, Diana Maddox.
Reparto: George C. Scott,  Trish Van Devere,  Melvyn Douglas.
Género: Terror. Sobrenatural. Casas encantadas. Fantasmas. Película de culto.
Música: Rick Wilkins.
Fotografía: John Coquillon.
 
 
El actor George C. Scott y la mansión de sus pesadillas.
 
  
 

miércoles, 13 de mayo de 2015

El cortijo Jurado


No se sabe a ciencia cierta la fecha de construcción del Cortijo pues no existieron planos oficiales hasta muchas décadas después de su construcción, pero vamos a suponer que fue levantado a mediados del siglo XIX, aunque personalmente creo que debió de construirse durante la segunda y tercera década. El enorme edificio es de un claro estilo gótico-anglosajón, de doble planta y de unas dimensiones bastante desproporcionadas incluso para las familias adineradas de la época. Se dice que tenía la friolera de 365 ventanas, algo que parece ser cierto aunque viendo las fotos, no me salen las cuentas. Adosado al edificio está la capilla y, según la rumorología local, sus entrañas están horadadas por profundos sótanos y siniestros túneles y pasadizos. El cortijo y lo que antaño fueron sus terrenos, están situados en las afueras de la ciudad de Málaga, en el barrio de Campanillas.
 
Familia Heredia.
Según se cuenta, en este lugar acontecieron una serie de hechos oscuros en la época en la que en el cortijo vivían los primeros Heredia, en los macabros acontecimientos también estarían involucrados los Larios, residentes en el cercano cortijo Colmenares, que en nuestros días es un club de golf.


Familia Larios.
Ambas familias mantenían una estrecha amistad, pues ambas llegaron a Málaga desde La Rioja (el apunte del origen es verídico, aunque el de la amistad es un punto dudoso que trataré más adelante). Cuenta la leyenda, en una fecha incierta, todavía en el siglo XIX, comenzaron a ocurrir en Málaga una serie de extrañas desapariciones de niñas que, sistemáticamente fueron asesinadas tras ser objeto de las más diversas vejaciones y de rituales de índole satánico. La familia Heredia no tardó en ser el punto de mira de las acusaciones de estos asesinatos, pues se les suponía perteneciente a la masonería y presuntamente, habrían importado estas prácticas satánicas de sus amistades en Francia y en Inglaterra. Algunos de los cuerpos de estas niñas aparecieron en la rivera de un río que corría cercano a la finca y que los mismos integrantes de la familia, habrían llevado hasta allí por los túneles secretos que comunicaban el cortijo con el río. En los sótanos, habría máquinas de tortura que eran usadas en dichos rituales.


Otro túnel secreto comunicaría el cortijo Jurado con el de Colmenares, por donde los invitados a estas lúgubres celebraciones podrían pasar sin ser vistos.
Esta, más o menos, es la leyenda original, pero como las leyendas suelen estar vivas y evolucionan con el paso de los años, la del cortijo Jurado no es una excepción. Durante la mayor parte del siglo XX, el cortijo y su leyenda queda bastante olvidado por todos, hasta que ya en la década de los noventa vuelve a tomar fuerza adornada con todo un despliegue de datos de índole parapsicológico. Curiosamente, los fenómenos comienzan a ocurrir cuando el cortijo entra en el ruinoso estado de abandono que se puede observar en las fotos, confiriéndole un aspecto ciertamente tétrico. En las publicaciones especializadas y más tarde, en la red, comienzan a circular fotografías de supuestos espíritus en sus ventanas, orbes y figuras que toman forma en los vapores de las noches frías, más tarde, las sesiones de ouija de supuestos adolescentes atrevidos, confirman e incluso dan nombre y apellidos de las pobres criaturas que allí fueron asesinadas, señalando en algunos casos el lugar exacto del patio donde están enterradas. Parapsicólogos de reputación graban psicofonías, algunas de ellas estremecedoras y algunos médiums salen sin respiración del cortijo tras sentir en sus entrañas la terrible presión de los hechos que allí acontecieron.
Cuando se llega a este punto, una marea de historias se desatan confundiendo ya la realidad y el tema tratado con seriedad con la broma fácil de las mentes aburridas que se dedican a inventar y a adjudicar historias y apariciones ficticias a la historia del cortijo y que todavía, muchas de ellas, son tratadas como verídicas por muchos. Cadáveres emparedados, personajes fantasmales que aparecen intermitentemente en el cortijo, extrañas luces, ruidos y golpes de origen desconocido, etc…
 
En el caso de los Larios,  D. Pablo Larios, padre de Martin Larios (I Marqués de Larios), se establecería en Málaga tras quedar viudo en los comienzos del siglo XIX, donde comenzaría sus florecientes negocios con exportaciones a través de Gibraltar y mucho más tarde con las bodegas y otras sociedades financieras. Martin, que se supone protagonista de esta historia junto a Manuel Agustín Heredia, no se establecería en Málaga hasta 1831, contando con 30 años,  tras la muerte de su hermano Manuel Domingo. Hasta entonces vivía en Cádiz o Gibraltar, controlando allí in situ los negocios familiares. En este punto, tras conseguir el Marquesado y tras los enormes beneficios comerciales que le aportó la guerra contra Napoleón, los Larios se convierten en una de las familias más notables de la ciudad.

Manuel Agustín Heredia, llega a Velez Málaga con quince años, en 1801 (Año en el que nació Martín Larios) y ya huérfano, en busca del progreso y del futuro que no puede conseguir en su provincia natal. Con empeño y tesón consigue empleo en una tienda de ultramarinos que no funcionaba demasiado bien y que a base de mucho trabajo consigue enderezar en no demasiado tiempo. Pasados unos años, y con Málaga tomada por los franceses, Heredia se introduce en el floreciente mundo del contrabando a través de Gibraltar. Sus idas y venidas de Málaga a Gibraltar son continuas y es más que posible que en esta época conociese e hiciera gran amistad con Martín Larios, que se encontraba también en Gibraltar y que posiblemente también tuviese bastante que ver con el comercio sumergido.
La cuestión es que Heredia no tarda en tomar una buena posición y comienza a formar parte de sociedades industriales, consiguiendo concesiones de explotaciones mineras en diversos lugares. Su carrera industrial sube como la espuma y en poco tiempo posee explotaciones agrícolas y mineras en tierras sudamericanas y una enorme flota naval con la que promover todo su comercio.
Su entrada en la burguesía Malagueña es cuando se casa con Isabel Livermore, familia de noble casta de dicha ciudad. Con lo cual, ya tenemos la conexión deseada. Heredia y Larios, en la misma ciudad, adinerados y con negocios y orígenes comunes. Es bastante lógico que incluso decidieran establecerse cerca el uno del otro.
La similitud en la arquitectura de ambos cortijos da que pensar que fueron diseñados por un mismo arquitecto, llegando a la conclusión de que la decisión de construir los cortijos en las afueras de Málaga fue conjunta, pese a que en el enclave del Colmenares, ya se tenía constancia de edificación desde 1747, apareciendo en el catastro del Marqués de la Ensenada. Posiblemente se remodelaría el edificio original.

Es difícil llegar a conclusiones acertadas cuando se tratan temas que acontecieron hace un siglo, pues se puede imaginar que el boca a boca tras tantos años puede llegar a deformar la realidad hasta darle un giro de 180º. Pero intentaré ir por partes, en primer lugar, es cierto que en Málaga ocurrieron una serie de asesinatos. Entre los años 1890 y 1920, cinco mujeres de edades comprendidas entre los 18 y los 21 años, fueron encontradas asesinadas en la orilla del río cercano a la casa, aparte de esto, no existen casos de desapariciones sistemáticas en los archivos policiales de la época.  Los cuerpos mencionados aparecían tras varios días de desaparición, aunque no hay constancia de que tuviesen algún tipo de signo de rituales satánicos o abusos sexuales. En este punto hay que indicar que tanto Heredia como Martín Larios ya habían muerto en estas fechas. Con lo cual, de ser alguna de las acusaciones ciertas, ya pasarían a sus descendientes.
 
El siguiente punto es el de los supuestos túneles. Esta leyenda se basa en el testimonio de un vecino de la zona llamado Manuel Martín, que según cuenta, siendo él un mozo en el año 1932, se coló en el Cortijo cuando no estaban sus moradores, como signo de valentía ante sus amigos. En la valiente incursión topó con un extraño pozo en el patio trasero que le condujo a una especie de caverna subterránea de la que partían túneles en varias direcciones. Según su testimonio, recorrió un túnel de más de dos kilómetros hasta que llegó a una puerta cerrada a cal y canto, (supuesto cortijo de los Larios), en la vuelta se introdujo en otros pasadizos en los que encontró todo tipo de máquinas y aparatos de tortura, nichos y huesos desperdigado; una escena realmente aterradora. También según su testimonio, nadie le creyó cuando contó lo que había visto en las entrañas del cortijo aunque su testimonio sin duda, ha sido la base de ésta leyenda. Décadas después y siguiendo sus indicaciones, con pico y pala se ha intentado buscar la entrada a ese túnel sin encontrar absolutamente nada. Se cuenta que durante las obras de remodelación del cortijo Colmenares, un camión cayó en el interior de un socavón en el mismo patio. Antes de que el dueño del Cortijo mandase rellenar dicho socavón,  algunos de los trabajadores pudieron ver que aquello era un sótano artificial del que salía un túnel en dirección al cortijo.
 
 
 
El paisaje ha cambiado mucho en los alrededores del Cortijo en los últimos tiempos, una autovía, canalizaciones, construcciones. Por otro lado, los dos Cortijos se podrían catalogar como residencias esporádicas de los Larios y de los Heredia, pues la enorme cantidad de negocios que tenían ambas familias hacían que los hombres tan apenas pasaran en ellas breves periodos de tiempo, y menores todavía eran las coincidencias de ambos. En los cortijos, los niños y sus mujeres vivían de un modo plácido y sin complicaciones, más allá de los asuntos locales y de la administración de la propia hacienda. Creo que el ambiente de estas familias estaba bastante alejado de los oscuros temas de misas negras y ritos satánicos.
 
 
 
El Cortijo fue vendido en las primeras décadas del siglo XX por los Heredia a los Larios. Más tarde estos lo revenderían a terceros. A finales de los 80 el cortijo fue comprado por los Jurado, de donde tomó el nombre. En el año 2000, el cortijo es vendido a una empresa hotelera que tiene la intención de remodelarlo completamente y construir allí un complejo turístico, desde entonces, el proyecto está congelado y el cortijo está totalmente abandonado.
 
 
 
 
 
 

sábado, 9 de mayo de 2015

Rojo Oscuro (1975) y Suspiria (1977) de Darío Argento.

Amarillo profundo.
 


 
Siempre me ha gustado el cine de terror, de todo tipo, pero en especial el giallo italiano, ese que nos perturba con crímenes morbosos y asesinos que no son lo que parecen. Con cuchillo en mano, el giallo fue precursor de géneros como el slasher, que tuvo particular influencia de las dos películas que se mencionan en la reseña. La palabra giallo (en italiano, amarillo) refiere a la portada de las novelas policiales italianas editadas en la década del '30 y de las que el género ha tomado muchas de sus tramas y estructura.
 
Si bien en los '60, La muchacha que sabía demasiado de Mario Bava es considerada la primera película del género, el máximo exponente del cine giallo es Darío Argento con la llamada "trilogía zoológica": El pájaro de las plumas de cristal (1970), El gato de las nueve colas (1971) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1971). Sin embargo, sus mejores trabajos siguen siendo Rojo Oscuro y Suspiria. Ambas con tinte sobrenatural, donde Argento despliega todo su talento, el que inspiró al mismísimo John Carpenter para construir la personalidad de su Michael Myers en Halloween.

 
 
Navidad. Suena una musiquita perturbadora a la vez que vemos dos siluetas forcejeando en el fondo y tememos lo peor. Cae un cuchillo ensangrentado en primer plano,  aparecen los pies de un niño, ataviado en unos zapatos de charol y cuando éste lo levanta del suelo es cuando estamos seguros que, lo que veremos a continuación, es otra retorcida historia del magistral Darío Argento.



En Rojo Oscuro, una vidente siente la presencia de un asesino entre los asistentes a una conferencia de parapsicología. Esa noche,  el pianista Marc Daily (David Hemmings - Barbarella [1967], Equilibrium [2002]) ve desde el otro lado de la calle cómo la vidente es brutalmente asesinada aunque no puede reconocer al agresor. Intenta socorrer a la víctima, pero es demasiado tarde. No obstante, algo lo inquieta. Algo que ¿tal vez? vio aquella noche cuando ingresó en casa de la vidente. Con ayuda de una periodista local (Daria Nicolodi - Phenomena [1985], La terza madre [2007]) intentará desentramar el inquietante crimen. Un espejo jugará un papel muy importante en este film. Estén atentos.





 
 
 
 
Confieso que, si bien disfruto mucho el cine de Argento, concretamente estas dos películas, he vuelto a verla una y otra vez por una casa. Y es que Marc vuelve una y otra vez a una casa muy particular buscando respuestas. ¡Cómo me gustan las casas antiguas! Los amantes del cine de terror comprenderán.


Título Original: Profondo rosso.
Año: 1975.
País: Italia.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Darío Argento.
Guión: Darío Argento, Bernardino Zapponi.
Reparto: David Hemmings,  Daria Nicolodi,  Gabriele Lavia,  Macha Méril.
Género: Terror. Giallo. Asesinos en serie. Película de culto.
Música: Goblin.
Fotografía: Luigi Kuveiller.






 
Suspiria es en sí misma una obra maestra. Y digo obra maestra porque sus escenas son como cuadros impactantes en profondo rosso. El rojo es tan protagonista como la pobre bailarina que justo ingresa a una exclusiva academia de baile la noche en que es asesinada una alumna. 



Durante el trayecto en el que Suzy Banyon se dirige a la academia, en taxi, con esa tormenta, sentirás en los huesos que ocurrirá algo malo y que la chica va a sufrir. Apenas cruce la puerta, como si se tratase de otra dimensión, lo sabrás con seguridad. Las escenas macabras en rojos brillantes, cegadores y la musicalización hipnótica de Goblin, siempre presente en los films de Argento, le dan un tinte enfermizo e intranquilo como la estadía de pesadilla de nuestra Suzy (Jessica Harper - Recuerdos [1980], Shock treatment [1981]) y parecerá que intentan advertirle cada vez que susurran "witch!". Así es como Suzy descubre que la academia de danza está dirigida por una secta de brujas. Suspiria es la primera de la trilogía de las Tres Madres, que tienen como eje a tres brujas viviendo en tres ciudades diferentes. La siguiente es Inferno (1980) y por último, La terza madre (2007). Recomiendo que las vean también.

 
 
 
 
 

 
 




En algún sitio leí que, en Suspiria, Argento nos muestra uno de los crímenes más bellos. Sí, por más espantoso que suene, el asesinato de la soga es considerado como uno de los mejor realizados en la historia del cine, muy perturbador sin dudas, como todo lo que viene de la mano de este cineasta.

El cine es arte y su sentido principal es transmitir emociones. Argento sabe eso y lo cumple. Belleza en estado puro.



Título Original: Suspiria.
Año: 1977.
País: Italia.
Duración: 101 minutos.
Dirección: Dario Argento.
Guión: Daria Nicolodi, Darío Argento.
Reparto: David Hemmings,  Daria Nicolodi,  Gabriele Lavia,  Macha Méril.
Género: Terror. Giallo. Sobrenatural. Brujería. Película de culto.
Música: Goblin, Darío Argento.
Fotografía: Luciano Tovoli.



Datos extra:

En Rojo Oscuro, la actriz Daria Nicolodi, quien interpreta a la periodista, era esposa de Argento en ese momento y madre de la también actriz Asia Argento. Escribió el guión junto a Darío Argento. Participó en muchos de sus films.

Un jovencísimo Miguel Bosé fue parte del reparto de Suspiria.