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miércoles, 1 de febrero de 2012

El sanatorio de Sierra Espuña



Un lugar alejado entre frondosos bosques, un gigantesco edificio abandonado de interminables y oscuros pasillos. Un pasado como preventorio antituberculoso y orfanato… leyendas, rumores, extraños ruidos en medio de la noche. Todos los ingredientes necesarios para que el Sanatorio de Sierra Espuña sea uno de los lugares más visitados por los amantes de lo desconocido en España.


A principios del siglo pasado las enfermedades derivadas de las vías respiratorias asolaban todo el territorio español, la falta de higiene y conocimientos sobre dichas enfermedades las propagaban aceleradamente y, entre todas ellas, sin duda la más preocupante fue la tuberculosis. Las autoridades sanitarias de la época construyeron cientos de centros diseminados por las montañas alejadas del país para intentar aislar y tratar a los miles de enfermos que padecían estas dolencias. Bajo estas premisas, y por una acuciante necesidad, con mucho esfuerzo tanto económico como laboral, se fundó el Patronato Benéfico-Social del Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña, en Murcia.

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La construcción comienza a finales del año 1913, durante los meses estivales, vecinos y voluntarios van levantando lentamente el edificio y durante el resto del año se intentan recaudar los fondos necesarios para continuar con la obra. En 1917 se termina la primera planta del preventorio. Durante los años de la República, las obras pasan por su peor momento por las directas confrontaciones del Patronato con las autoridades republicanas y no es hasta 1931, cuando las obras se ceden al estado, que a estas se les dará su último espaldarazo, concluyéndose en su totalidad en el año 1934.

El edificio constaba de sótano, planta baja, primera y segunda planta, aunque más tarde se edificaron a parte la casa del conserje, cocheras, cuadras, depósito de cadáveres, velatorios y un acueducto para recoger el agua.

El refectorio funcionó como sanatorio hasta el año 1962 y también se usó como hospital que daba servicio a los pueblos de los aledaños. El avance la medicina y el descubrimiento en el año 1949 de la estreptomicina, hicieron que las enfermedades que allí se trataban disminuyeran considerablemente y poco a poco, las casi 200 camas del sanatorio se vieron vacías. El 10 de Mayo de 1962, los últimos enfermos son trasladados al Hospital de Albacete y el Sanatorio antituberculoso de Murcia, en sierra Espuña, cierra oficialmente sus puertas.

Tras permanecer un corto periodo de tiempo cerrado, se rehabilita como escuela-hogar para niños desfavorecidos y ya más tarde, en los años 80 se realiza una fuerte inversión y se restaura una parte del edificio con el fin de utilizarlo como albergue juvenil. Finalmente, en el año 1995, por su insostenible presupuesto, cierra definitivamente sus puertas.
 
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Cuentan los investigadores que han cubierto este sanatorio que la mayor parte de las veces la fenomenología paranormal sucede en la primera planta, y más concretamente en los pasillos que unen la parte reformada con la más antigua, que ha permanecido intacta desde su cierre, hace más de 45 años. Ambas zonas están separadas por una puerta, tras la cual se construyó un tabique para impedir el paso al sector más antiguo.

Algún testigo todavía vivo de cuando en el sanatorio se trataba la tuberculosis narra cómo se sacaban a los fallecidos por la parte trasera, creyéndolos muertos, para llevarlos a un depósito que se había construido fuera del recinto, y cuando el carretero introducía los cuerpos en los ataúdes para bajarlos al cementerio de Alhama, algunas veces los cadáveres revivían y comenzaban a golpear con fuerza la tapa del ataúd, lo que daba unos sustos de muerte al pobre carretero.

Un ex militar cuenta en su testimonio que, a mediados de los años 80, estando de maniobras hicieron noche en el preventorio. Ubicaron su cuartel de campaña en la primera planta, en la zona más antigua y, mientras uno de ellos quedó de guardia, el resto se dispuso a pasar una plácida noche. De pronto, los gritos de ¡Alto! del vigía despertaron a todos los soldados que atónitos, contemplaron como el soldado de guardia apuntaba a un ser etéreo de color verduzco con forma humana y femenina.

Presa del pánico, el soldado disparó una ráfaga con su fusil destrozando una ventana del pasillo y dejando impactos en la zona trasera que todavía hoy son visibles. Pero lo más espectacular es que todos los presentes pudieron ver como la trayectoria de las balas, seguidas por su trayectoria luminosa en la semioscuridad, atravesaron al ser etéreo que permaneció pasivo e inmóvil en todo momento.

Tras la confusión reinante, la figura se esfumó y todos los soldados salieron del edificio y no volvieron a entrar hasta bien entrada la mañana, junto con otros militares y la propia policía.

Existen numerosos testimonios más en los que se dice haber visto la figura de ésta extraña mujer que aparece y desaparece en los pasillos y ventanas del edificio. En la red se pueden encontrar numerosas psicofonías grabadas en el lugar y muchas historias sobre puertas y ventanas que se abren y cierran solas y sonidos que escapan a toda lógica.

Como suele suceder en la mayoría de estos casos, todo esto es muy difícil de probar y queda a la libre opinión de cada uno. Lo único que está claro es que pasar una noche bajo las ruinosas techumbres de este edificio no es apto para corazones débiles e incluso en compañía, los ruidos del bosque y los crujidos inherentes a la vieja construcción nos pueden jugar una mala pasada y hacernos sudar, incluso en los días más fríos del invierno.

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Aparición en los pasillos del sanatorio de Sierra Espuña.



martes, 31 de enero de 2012

El sanatorio de Agramonte


El sanatorio está situado en pleno parque natural del Moncayo (España). Se empezó a construir en los años 1920 comenzó siendo un pequeño refugio en mitad de las montañas.

Una vez terminado en el año 1930, se convirtió en un hotel de cierto lujo, en un centro de descanso para las familias pudientes de la época, pero al empezar la Guerra civil en 1936, quedó abandonado hasta el fin de la guerra. Se cuenta que el personal del hotel fue violado y asesinado, hecho que marca la tragedia y da lugar al comienzo de la leyenda.

En 1939 Franco convierte el lugar en un hospital para el tratamiento de la tuberculosis, las Hermanas de la Caridad de Santa Ana se hicieron cargo del edificio instaurando el "Sanatorio Antituberculoso de Agramonte".

La mayoría de los pacientes eran mujeres, pero más tarde también hombres tendrían cabida. Durante el tiempo en que el sanatorio estuvo en funcionamiento en uno u otro momento, personas de todas las edades fueron internadas. Una enfermedad temible, la tuberculosis y enfermedades pulmonares, que darían muerte a una importante cantidad de pacientes tras una agonía terrible.


El tratamiento consistía en ofrecer reposos a los pacientes y los enseñaban a respirar tumbados en camillas sobre largas terrazas. Lo más sorprendente de la terapia es que les hacían dormir con las ventanas abiertas a pesar del frio que hace en el Moncayo.

Balcones donde ponían a los enfermos a respirar aire fresco.
 
Pese a los esfuerzos de las hermanas, muchos enfermos no podían resistir la enfermedad y las familias que no podían permitirse trasladar a sus parientes dejaban que los enterraran el el propio sanatorio. Cerca de 60 nichos fueron ocupados por los que no pudieron sobrevivir. Recientemente los nichos de aquellas personas fueron profanados.
Nichos.
Algunos apuntaron a que se trataba de sectas satánicas o ladrones que abrían los ataúdes buscando su preciado botín. Lo cierto fue que los huesos y cráneos de aquellas humildes personas fueron esparcidos por las inmediaciones sin poder obtener el merecido descanso eterno.

El 30 de septiembre de 1978, después de 40 años en activo, el Sanatorio cesó su actividad ya que quedaban pocos enfermos y los tratamientos estaban muy avanzados. El hospital cerró y el lugar quedó totalmente vació y en silencio, a merced de los vándalos y visitado por otras personas fascinadas por la belleza y el misterio de aquel lugar.
Trágicos sucesos, muertes repentinas, fotografías extrañas, voces inexplicables, sonidos fantasmales, ruidos en mitad de la noche resonando por el edificio, presencias extrañas y un sin fin de vivencias que aunque siempre subjetivas, ayudan a mantener vivas las leyendas sobre fantasmas que envuelven a este tétrico e inquietante lugar.


 Así se encuentra hoy el sanatorio Agramonte:






Cuarto con chimenea.

Crematorio.

Montacarga.

Pasillos que llevan a las cocinas y los dormitorios.




Pasillo que conecta los baños y las habitaciones en el 2° piso.




La Iglesia está totalmente destruida por los vándalos.