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viernes, 23 de enero de 2015

La Luna: fases, mitos y verdades

Conozcamos un poco acerca de las fases lunares.
 
 
 
 
La Luna Nueva o novilunio es cuando la Luna está entre la Tierra y el Sol y por lo tanto no la vemos.
 
En el Cuarto Creciente, la Luna, la Tierra y el Sol forman un ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la mitad de la Luna, en su período de crecimiento.
 
La Luna Llena o plenilunio ocurre cuando La Tierra se ubica entre el Sol y la Luna; ésta recibe los rayos del sol en su cara visible, por lo tanto, se ve completa.
 
Finalmente, en el Cuarto Menguante los tres cuerpos vuelven a formar ángulo recto, por lo que se puede observar en el cielo la otra mitad de la cara lunar.
 
Las fases de la luna son las diferentes iluminaciones que presenta nuestro satélite en el curso de un mes.
 
La órbita de la tierra forma un ángulo de 5º con la órbita de la luna, de manera que cuando la luna se encuentra entre el sol y la tierra, uno de sus hemisferios, el que nosotros vemos, queda en la zona oscura, y por lo tanto, queda invisible a nuestra vista: a esto le llamamos luna nueva o novilunio.
 
A medida que la luna sigue su movimiento de traslación, va creciendo la superficie iluminada visible desde la tierra, hasta que una semana más tarde llega a mostrarnos la mitad de su hemisferio iluminado; es el llamado cuarto creciente.
 
Una semana más tarde percibimos todo el hemisferio iluminado: es la llamada luna llena o plenilunio.
 
A la semana siguiente, la superficie iluminada empieza a decrecer o menguar, hasta llegar a la mitad: es el cuarto menguante.
 
Al final de la cuarta semana llega a su posición inicial y desaparece completamente de nuestra vista, para recomenzar un nuevo ciclo.
 

 
Y ahora continuemos con algunos estudios que se hicieron sobre ella.
 
 
La vieja y conocida expresión “se despertó alunado” podría dejar de ser parte de la simple sabiduría popular para convertirse en argumento con rigor científico.
 
La ciencia descubrió que la luna llena afecta el comportamiento de los seres vivos. Los lobos aúllan más, a los búhos les brilla más el plumaje y las sapos se reúnen para procrear. A los humanos les cambia el humor y están más expuestos a un accidente. A esa conclusión llegó un estudio de la Escuela de Graduados de Medicina de la Universidad de Kyoto, en Japón. Y la investigación ya levantó polémica, porque se basa en “la influencia del magnetismo y la luz que tendría esa fase”.
 
La luna ha fascinado desde siempre. A su influencia sobre las mareas y los animales que la habitan, ahora los expertos pusieron bajo la lupa una de sus fases, la más luminosa y sobre la que se tejieron innumerables leyendas.
 
La luz que brinda la luna llena es unas 12 ó 16 veces más intensa que en otras noches. No sólo a la intensidad de la luz le adjudican el cambio.
 
“Los animales reaccionan ante la luna llena debido a los cambios geomagnéticos y electromagnéticos”, justifican los investigadores japoneses.
 
“No hay motivos físicos para relacionar la fase de luna llena con cambios en el comportamiento de los seres vivos. La única influencia de la luna sobre la Tierr es la gravitatoria que modifica las mareas. Por lo demás, la luna es bonita y está para contemplarla”, desestimó Roberto Venero, astrónomo de la Universidad de La Plata. En los seres humanos, el estudio indica que perturba la producción nocturna de melatonina. La melatonina ayuda a regular otras hormonas y mantiene el ritmo circadiano, es decir, el reloj interno de 24 horas del cuerpo. Y es inductor del sueño.
 
 
Con el plenilunio, la duración del sueño es 19 minutos menor que con la luna nueva: pasa de 6 horas 41 minutos a siete horas. Los expertos demostraron que en los días con Luna Llena se tarda cinco minutos más de lo habitual en conciliar el sueño. Según los autores del estudio, esto explicaría por qué durante la luna llena aumenta un 3,6% la cantidad de consultas médicas. “La razón es que las personas están predispuestas a salir las noches de buena luz y por lo tanto hay más probabilidades de sufrir un accidente”, justifican. Y la luna llena también incide en el mal humor y la depresión por la “falta de descanso”, sostienen.
 
Durante cuatro años, estos investigadores analizaron en un laboratorio el sueño de 33 voluntarios, todos los cuales estaban sanos, dormían bien habitualmente y no tomaron ninguna droga o medicamento. Mientras los participantes dormían, los científicos monitorearon sus patrones cerebrales y sus movimientos oculares y también midieron sus secreciones hormonales. Los datos del estudio revelaron que tanto la percepción subjetiva como objetiva de la calidad del sueño varió con los ciclos lunares.
 
Según este estudio, en los días de la luna llena la actividad cerebral de los voluntarios en las áreas relacionadas con el sueño profundo disminuyó en un 30%: tardaron cinco minutos más que lo habitual en conciliar el sueño y, en general, durmieron cerca de 20 minutos menos. Todo esto, se apuntó, debido a que las personas analizadas tuvieron menores niveles de melatonina endógena, una hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia, según ese estudio que señala que “esta es la primera evidencia fiable de que el ritmo lunar puede modular la estructura del sueño en los seres humanos”.
 

Un estudio dado a conocer en la revista científica General Hospital Psychiatry desmiente el mito popular de que las fases de la luna afectan a nuestro estado psicológico. Los investigadores usaron calendarios lunares y los contrastaron con visitas a distintos hospitales canadienses de personas que sufrían ataques de pánico, ansiedad, trastornos del estado de animo y pensamientos suicidas. Los datos revelaron que no había ninguna relación entre las patologías y si la luna en el momento del ingreso estaba en cuarto creciente, en cuarto menguante o en fase de luna llena.

Los resultados contradicen las creencias populares. De hecho, los investigadores aseguran que el 80% de los enfermeros y enfermeras, así como el 64% de los médicos, consideran que los ciclos lunares afectan a la salud de los pacientes.
 
 
 
EFECTO TRANSILVANIA
 
El efecto lunar, también conocido como el ‘Efecto Transilvania’, ha sido durante mucho tiempo una fuente de fascinación e inspiración literaria.
 
“Sucede que hasta ahora no hemos tenido una prueba contundente de que las fases lunares pueden afectar de manera directa el comportamiento”, explica el psiquiatra local Marcial Lermes, al tanto de otra investigación reciente de la Universidad de Kyoto, en Japón, que indica que la actividad geomagnética se reduce en un 4% en los siete días previos a la luna llena y se incrementa en una cantidad similar después de dicha fase lunar.
 
“Este trabajo probaría que las fases lunares tienen influencia directa sobre la producción nocturna de melatonina en la glándula pineal”, dice Lermes. La melatonina, se explica, es una hormona que se encuentra en forma natural en el cuerpo y ayuda a regular otras hormonas. Su papel principal es regular los ciclos día-noche o ciclos sueño-vigilia en el organismo y su  déficit suele ir acompañado de efectos psíquicos, como el insomnio o la depresión.
 
“Lo interesante de estos trabajos es que aportan más pruebas sobre algo de lo que se tenía sospecha -dice Lermes-: que la luna llena dificulta nuestro descanso, y que esto se debe básicamente a la producción de melatonina, una neurohormona relacionada con los ritmos biológicos”.
 
Pero esta no es la única prueba conocida en los últimos días: en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, investigaron recientemente la relación entre las fases lunares y los rendimientos del mercado de valores de 48 países, y encontraron que los rendimientos de las acciones son más bajos en los días que están alrededor de una luna llena, comparados con los días situados alrededor de una luna nueva.
 
Los datos de la Universidad de Michigan muestran que el efecto lunar no se explica por los anuncios de los indicadores macroeconómicos, ni está impulsado por grandes crisis mundiales, y es independiente de otras anomalías relacionadas con el calendario.
 
“Dada la extensa documentación de la correlación entre las fases lunares y los sentimientos, pensamientos y comportamientos humanos, más específicamente, entre los períodos de luna llena y la falta de sueño, el estado de ánimo deprimido y los eventos suicidas, la hipótesis de este estudio es que los inversores pueden valorar los activos financieros menos durante los períodos de luna llena que durante otras fases lunares, debido a los cambios en el estado de ánimo”, señalan los investigadores en su estudio.
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 12 de mayo de 2014

MARTES 13

En las culturas de España, Grecia y algunos de los países de América Latina, como Argentina , Chile y Venezuela, se considera el martes 13 un día de mala suerte.
En español existe un antiguo refrán que explica en parte la superstición: En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.
 
Hay mucha gente con fobia a este día, que no viaja a ningún lado por superstición. También es habitual que los aviones no tengan fila 13 (se supone que los pasajeros no comprarían billetes para dicha fila). La fobia a este día se llama Trezidavomartiofobia.
Las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos, por lo cual se debe tener muy claro que sólo se trata de un mito.
Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Tanto así, que durante ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.
Las connotaciones aplicadas a este día son iguales a las del viernes 13 en las culturas anglosajonas o el viernes 17 en Italia.
 
Por su lado el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo había doce apóstoles y Jesús. Se considera a Judas el traidor como el número 13. La Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal era el 13º invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte y a la desgracia eterna y para otra vida.
 
El martes 29 de mayo de 1453 cayó la ciudad de Constantinopla. Según parece, el papa y las Repúblicas de Venecia y Génova enviaron una flotilla de ayuda a la ciudad sitiada, pero ésta caería antes de que llegaran. Cuando la flota de socorro iba a entrar por el estrecho de los Dardanelos, se cruzaron con unos pocos barcos de refugiados que huían de la ciudad conquistada; al preguntar cuándo había caído, éstos respondieron que el martes. La caída de Constantinopla supuso un profundo trauma para las potencias cristianas, y el día de su caída, el martes, asociado además al dios de la guerra romano, pasó a considerarse de mala suerte.
"Martes" es una palabra que deriva del nombre del planeta Marte, que en la Edad Media lo llamaban "el pequeño maléfico" y que significa voluntad, energía, tensión y agresividad. Marte es el dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.
 
 
Triscaidecafobia
 
La triscaidecafobia (del griego τρεισκαιδέκα, treiskaideka, «trece», derivado de τρεῖς, treîs, «tres»; καὶ, kai, «y»; δέκα, deka, «diez»; junto con φοβία, fobía, de φόβος, fobos, «miedo») es el miedo irracional al número 13. Se considera normalmente una superstición. La fobia específica al viernes 13 se llama friggatriscaidecafobia (de la diosa vikinga Frigga de donde procede la palabra Friday, viernes en inglés).
 
Se ha relacionado con el hecho de que hubo 13 personas en la Última Cena de Jesús y que este último fue ejecutado poco después, pero probablemente se originó en la Edad Media. Se ha relacionado también con el hecho de que un calendario lunisolar seguramente debe tener 13 meses en algunos años, mientras que el calendario solar gregoriano y el calendario lunar musulmán siempre tienen 12 meses en un año.
 
La triscaidecafobia puede haber afectado también a los vikingos; se cree que Loki, en el panteón nórdico, era el 13º dios. Esto se "cristianizó" más tarde al decir que Satán era el 13º ángel.
 
Otra relación que tiene al viernes 13 como protagonista, es la captura y muerte de los Templarios, siendo quemados en la hoguera un día viernes 13 de octubre 1307. Ese día acababa el poder de los monjes guerreros, pudiendo achacar esto a la mala suerte. Pero también está relacionado con la maldición de Jacques de Molay, último gran maestre de los Templarios, que estando ya en la hoguera (viernes 13 de 1307), convocó ante el tribunal de Dios al rey Felipe IV de Francia y al Papa Clemente V — quienes habían sido los artífices de aquella destrucción del orden del Temple —, muriendo los dos sin haber transcurrido el plazo de un año, tal como el gran maestre había predicho.
 
En general, el 13 se puede considerar un número "malo" sencillamente porque es uno más que 12, el cual es un número popularmente utilizado en muchas culturas (debido a que es un número altamente compuesto).
 
Los antiguos egipcios consideraban que la 13ª fase del ciclo de la vida era la muerte; esto es, la vida después de la muerte, que pensaban que era una vida ideal y mejor.
 
La carta de la Muerte en una baraja de tarot es la número 13, aunque en este caso representa la transformación, el cambio.
Algunos edificios omiten el piso 13, saltando del piso 12 al 14 para evitar la angustia de los triscaidecafóbicos, o utilizando en su lugar 12A y 12B. Esto también se aplica en ocasiones a los números de las casas o habitaciones (como, por ejemplo, en los hospitales).
 
Lo anterior también es válido para las filas de asientos en los aviones. Los aviones de la compañía aérea española Iberia, los de la italiana Alitalia y la panameña Copa Airlines no tienen en su numeración dicho número: la fila que sigue a la 12 es la 14.
 
Algunas ciudades se "saltan" la 13ª Avda. No es el caso de Bogotá Colombia, donde hay una encrucijada entra la Calle 13 y la Carrera 13 en pleno centro de la ciudad y en Sacramento, California, que tiene una intersección donde se cruzan la 13th Street y la 13th Avenue.
 
Ninguna persona de España tendrá el Documento Nacional de Identidad con el número 13. El dictador Francisco Franco, precursor de este sistema de identificación personal, se reservó para sí el número 1, y el resto de documentos de una cifra para su familia. La Familia Real de España tiene reservados los números de dos dígitos; el rey Juan Carlos I tiene el 10, la reina Sofía el 11, y su hija mayor la infanta Elena el 12. A su segunda hija, la infanta Cristina, le habría correspondido el 13, pero por esta superstición, ese DNI quedó sin dueño, y le asignaron el número 14.
 
El compositor Arnold Schoenberg padecía triscaidecafobia. Irónicamente, nació y murió el día 13 del mes, a la edad de 76 años (7 + 6 = 13).
 
El álbum musical Room for Squares, del compositor y cantante norteamericano John Mayer, consta de 14 pistas, aunque la 13ª es de 2 segundos de silencio (el mínimo de duración de acuerdo a los estándares) y no aparece en la carátula del álbum.
 
El álbum Alivio de luto, de Joaquín Sabina, tampoco presenta este número: después de la pista número doce viene la pista "+uno".
 
Todos los discos de la banda uruguaya No te va gustar carecen de una pista número 13, pasando directamente de la 12 a la 14.
 
El Apollo 13 fue lanzado a las 13:13 EST del 11 de abril de 1970 desde el complejo 39 (tres veces trece) y sufrió una explosión en pleno vuelo, poniendo en peligro a los tripulantes y fue necesario abortar la misión. Algunos se refieren a esta misión lunar como la prueba definitiva de que el 13 trae mala suerte, lo que es fácilmente refutable por el hecho de que no hubo fallecidos, cuando otras misiones americanas y rusas con peores resultados no fueron designadas con dicho número.
 
El avión caza alemán desarrollado tras el He 112 fue designado He 100 para evitar la designación He 113, la cual se consideraba desafortunada, puesto que Adolf Hitler era triscaidecafóbico. En los Estados Unidos, nunca ha existido un caza denominado F-13, dado que muchos pilotos son supersticiosos.
 
La compañía Renault ha contado, a lo largo de su historia, con una serie de modelos numerados. Desde el Renault 3 al Renault 25, existen modelos con todos los números, excepto con el 13.
 
Ángel Nieto fue campeón del mundo de motociclismo en 13 ocasiones, pero él siempre hace referencia a que lo fue en 12+1 ocasiones.
 
En la mayoría de las competiciones de automovilismo y motociclismo no se asigna el número 13 a ningún participante.
 
Hay deportistas que deciden desafiar la mala suerte del número 13 utilizándolo. Son famosos los casos de los baloncestistas Wilt Chamberlain y Steve Nash. Este último considera el número 13 como afortunado. Lo ha llevado siempre excepto en su actual equipo, Los Angeles Lakers, donde lleva el 10, puesto que la camiseta de Chamberlain con el 13 fue retirada.
 
El programa de diseño gráfico CorelDRAW cambió la numeración al llegar a la versión trece, denominándola CorelDRAW X3 (donde la X representa el 10 en números romanos). De manera similar, el paquete Microsoft Office pasó de la versión 12 (Office 2007) a la 14 (Office 2010); según declaró Jensen Harris, Lead Program Manager para el Microsoft's Office User Experience Team, el 13 fue omitido debido a la aversión por dicho número.
WinZip no sacó una versión número 13 de su programa, pasando directamente de la 12 a la 14.
 
En la actualidad el sistema de Metro de Madrid tiene 12 líneas, y la próxima en ser puesta en servicio será la línea 14, evitando el número 13.
 
La edición de Gran Hermano de 2012, correspondiente a la número 13, se le puso de nombre "Gran Hermano 12+1" para evitar este número.


Origen del refrán: En martes no te cases, ni te embarques. Entre el vulgo supersticioso es lo mismo que decir, en día aciago y funesto como el martes, no emprendas ningún negocio de importancia. El martes, tercer día de la semana consagrado al planeta y dios Marte, del que lomó el nombre y con cuya figura le representan, fue considerado entre los egipcios como dia de muy mal agüero, porque decían era el del nacimiento de Tifón, uno de los gigantes que se atrevieron a escalar el cielo. Entre los turcos es también el martes enumerado entre los días funestos, como el jueves lo era entre los griegos; por cuya razón no suelen ponerse en camino, ni emprender en él cosa importante. Nuestro ilustrado Feijóo habla detenidamente acerca del origen de esta preocupación, de la cual no estábamos nosotros exentos, y que logró desvanecer mucho con sus escritos. El origen de esta especie de proverbio dicen que fue el haber sido martes el día en que el rey D. Alfonso el Batallador, primero de Aragón, fue vencido por los moros, y muerto en la batalla de Fraga el año de 1134. Pero si la desgracia sucedió, como cree Zurita, el 7 de setiembre, este día fue viernes, y solo podrá favorecer la opinión tan vulgar y supersticiosa como la otra, de que la calidad de infausto comprende a los tres días de la semana en cuyos nombres entra la letra R, como martes, miércoles y viernes. De aquí el otro refrán: En Viernes, Miércoles y Martes, no te cases, ni te embarques. Hablando Mariana en su Historia de España —Año de 1276, libro XIV, Cap. 2— de la muerte del Rey D. Jaime de Aragón y del destrozo que sus tropas sufrieron en Luxen, dice: El estrago fue tal y la matanza que desde entonces comenzó el vulgo a llamar aquel día, que era martes, de mal agüero y aciago. Quevedo, riéndose de esta supersticiosa creencia, dice: El martes es día aciago, para los que caminan a pie, y para los que prenden. También dice: Martes toma todo lo que te dieren y no repares en cumplimientos. (La sabiduría de las naciones, de Vicente Joaquín Bastús y Carrera (1862)


 
 
 
 
 

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Qué es un MITO?

Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato que refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos.

El término griego mythos (μῦθος) significa aproximadamente ‘discurso’, ‘palabras' (por oposición a actos; así en Esquilo: «ἔργῳ κοὐκέτι μύθῳ», ‘Ya no son meros dichos, sino hechos’) y, por extensión, un ‘acto de habla ritualizado’, como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote o un relato (Esquilo: «Ἀκούσει μῦθον ἐν βραχεῖ λόγῳ», ‘oirás la historia en poco tiempo’).

Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas. Su carácter fantástico ha hecho que algunos consideren que los mitos son mentiras y por ello utilicen ambos términos como sinónimos. Sin embargo, los mitos sólo son entendibles en su contexto. Para una persona ajena a éste, los mitos de cierto grupo resultarán inentendibles o absurdos. Todos los grupos tienen mitos y ellos se refieren a distintas dimensiones de la vida humana y social. Desde que en la Antigüedad grecolatina las explicaciones filosóficas y científicas entraron en competencia con las míticas, la palabra mito se cargó en ciertos contextos de un valor peyorativo, llegando a utilizarse de forma laxa como sinónimo de patraña, creencia extendida pero falsa, por ejemplo, la sociedad sin clases es un mito comunista, o la mano invisible del mercado es un mito liberal. También es común el uso un tanto laxo de mito y mítico (o leyenda y legendario) para referirse a personajes históricos o contemporáneos (o incluso a productos comerciales) cargados de prestigio y glamour: Charlot es un mito del cine mudo; los Beatles son un grupo mítico. El antropólogo Bronislaw Malinowski afirmaba que no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito. Por ello, existen mitos religiosos (como el nacimiento de los dioses), políticos (como la fundación de Roma) o sobre temas particulares (por qué el maíz se convirtió en el principal alimento de un pueblo, como sucedió con los pueblos prehispánicos de México). Para Malinowski los mitos son narraciones fundamentales, en tanto que responden a las preguntas básicas de la existencia humana: razón para existir, razón de lo que lo rodea, entre otras. Malinowski también aclaró que el mito pertenece al orden de las creencias y que si bien es una explicación, no es una explicación racional, sino cultural.

Las funciones de los mitos son múltiples. No obstante, en general, se puede aceptar tres funciones esenciales: explicativa, de significado y pragmática. La función explicativa se refiere a que los mitos explican, justifican o desarrollan el origen, razón de ser y causa de algún aspecto de la vida social o individual, por ejemplo, el mito griego que narra cómo se originó el mundo del "Caos" o el Génesis que comenta el nacimiento de la mujer de la costilla de un hombre. La función pragmática del mito implica que los mitos son la base de ciertas estructuras sociales y acciones, así, un mito puede marcar una línea genealógica y determinar quiénes pueden gobernar o no. Gracias a esta función, los mitos especifican y justifican por qué una situación es de una manera determinada y no de otra. La función de significado se refiere a que los mitos no son sólo historias que brindan explicaciones o justificaciones políticas, también otorgan un consuelo, objetivo de vida o calma a los individuos, así sucede con mitos que hablan de la muerte, el sufrimiento o la victoria, por lo tanto, los mitos no son historias alejadas de la persona, sino que funcionan como un asidero existencial, un motivo, de acuerdo al psicoanalista estadounidense, Rollo May. Las tres funciones se suelen combinar de manera constante.

A la unión de diversos mitos de una cultura que se integran se les denomina mitología, entre mayor número de mitos y de complejidad tenga una mitología, indicará mayor desarrollo de las creencias de una comunidad. La mitología sustenta la cosmovisión de un pueblo.

Según Mircea Eliade, el mito es una historia sagrada que narra un acontecimiento sucedido durante un tiempo primigenio, en el que el mundo no tenía aún su forma actual. Los acontecimientos de la naturaleza que se repiten periódicamente se explican como consecuencia de los sucesos narrados en el mito (por ejemplo, en la mitología griega el ciclo de las estaciones se explica a partir del rapto de Perséfone). Sin embargo, no todos los mitos se refieren a un tiempo "primero", también pueden abordar sucesos acontecidos después del origen, pero que destacan por su importancia y por los cambios que trajeron.

Según la visión de Lévi-Strauss, antropólogo estructuralista, todo mito tiene tres características:
  • trata de una pregunta existencial, referente a la creación de la Tierra, la muerte, el nacimiento y similares.
  • está constituido por contrarios irreconciliables: creación contra destrucción, vida frente a muerte, dioses contra hombres o bien contra mal.
  • proporciona la reconciliación de esos polos a fin de conjurar nuestra angustia.
Como los demás géneros tradicionales, el mito es de origen oral, cuyos detalles varían en el curso de su transmisión, dando lugar a diferentes versiones. En las sociedades que conocen la escritura, el mito ha sido objeto de reelaboración literaria, ampliando así su arco de versiones y variantes. Por ello, los mitos no han desaparecido en la época actual, sólo se muestran y transmiten a través de diferentes medios.

Tipos de mitos

Se distinguen varias clases de mitos:
  • Mitos cosmogónicos: intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, se sitúa el origen de la tierra en un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso, tales gigantes, que suelen ser semidioses, constituyen la primera población de la tierra.
  • Mitos teogónicos: relatan el origen de los dioses. Por ejemplo, Atenea surge armada de la cabeza de Zeus.
  • Mitos antropogénicos: narran la aparición del ser humano, quien puede ser creado a partir de cualquier materia, viva (una planta, un animal) o inerte (polvo, lodo, arcilla, etc.). Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra. Normalmente están vinculados a los mitos cosmogónicos.
  • Mitos etiológicos: explican el origen de los seres, las cosas, las técnicas y las instituciones.
  • Mitos morales: explican la existencia del bien y del mal.
  • Mitos fundacionales: cuentan cómo se fundaron las ciudades por voluntad de dioses. Un ejemplo es el de la fundación de Roma por dos gemelos, Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba.
  • Mitos escatológicos: anuncian el futuro, el fin del mundo. Siguen teniendo amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales, según el elemento que provoque la destrucción del mundo: el agua o el fuego. A menudo están vinculados a la astrología. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales que aterrorizan a los humanos. El clásico ejemplo es el 'Apocalipsis', considerado como tal por Bertrand Russel.

Tipos de personajes

Las categorías de personajes del mito incluyen, entre otros, al héroe cultural, dios que mata o que es envidioso, madre tierra, gigantes, etc. Uno de los medios más comunes de clasificación es mediante la utilización de oposiciones binarias. Zeus y los titanes, blanco y negro, viejo y joven, alto y bajo son las características que reflejan la necesidad humana de convertir diferencias de grado en diferencias de clase.

Lectura literal, alegórica y simbólica

Si bien los mitos parecen haber sido planteados originalmente como historias literalmente ciertas, la dialéctica entre la explicación mítica del mundo y la filosófica y científica ha favorecido el desarrollo de lecturas no literales de los mitos, según las cuales éstos no deberían ser objeto de creencia, sino de interpretación.
Así, la lectura alegórica de los mitos, nacida en Grecia en la época helenística, propone interpretar a los dioses como personificaciones de elementos naturales. Este empeño encuentra su continuación en teorías posteriores, como la difundida en el siglo XIX por Max Müller, según la cual los mitos tienen su origen en historias mal comprendidas sobre el sol, que ha sido objeto de personificación, convirtiéndose en un personaje antropomorfo (el héroe o dios solar).
La lectura simbólica considera que el mito contiene un contenido veraz, pero no sobre aquello que aparentemente trata, sino sobre los contenidos mentales de sus creadores y usuarios. Así, el mito sobre cómo un dios instituyó la semana al crear el mundo en siete días contiene información veraz sobre cómo dividía el tiempo la sociedad que lo creó y qué divisiones hacía entre lo inanimado y lo animado, los distintos tipos de animales y el hombre, etc. Los mitos contienen también pautas útiles de comportamiento: modelos a seguir o evitar, historias conocidas por todos con las que poner en relación las experiencias individuales.
Los estudios modernos sobre el mito se sitúan en tres posiciones fundamentales:
  • la funcionalista, desarrollada por el antropólogo Malinowski, examina para qué se utilizan los mitos en la vida cotidiana (refuerzo de conductas, argumento de autoridad, etc.);
  • la estructuralista, iniciada por Lévi-Strauss, examina la construcción de los mitos localizando los elementos contrarios o complementarios que aparecen en él y la manera en que aparecen relacionados;
  • la simbolista, que tiene referentes clásicos en Jung, Bachelard y Gilbert Durand, considera que el elemento fundamental del mito es el símbolo, un elemento tangible pero cargado de una resonancia o significación que remite a contenidos arquetípicos de la psique humana. (Un ejemplo de arquetipo es el Niño Anciano, figura contradictoria que se manifiesta como un personaje longevo de apariencia o conducta infantil —como Merlín— o un bebé o niño capaz de hablar y dotado de enormes conocimientos, propios de un anciano —el niño Jesús dando clase a los doctores—.)

Diferencia entre el mito y otro tipo de narraciones

A menudo se suele confundir el mito con otro tipo de narraciones como los cuentos, fábulas o leyendas. Sin embargo, no son iguales.
Hay varias diferencias entre el mito y el cuento popular: mientras que los primeros se presentan como ficciones, los segundos se plantean como historias verdaderas. Varía también la función: el mito es esencialmente etiológico (aclara cómo se llegó a una determinada situación; por qué el mar es salado o el hombre es mortal, por ejemplo), mientras que el cuento popular trasmite valores (más vale maña que fuerza, el bien siempre tiene su recompensa, el impostor siempre es descubierto, etc.). Además, la trama de los cuentos suele ser sencilla, mientras que los mitos forman parte de un entramado complejo, en el que cada historia está relacionada con las demás por la recurrencia de personajes, lugares, etc. (así, por ejemplo, la historia de Jasón está relacionada con los mitos sobre Heracles, al ser éste uno de los Argonautas).
Las fábulas se diferencian de los mitos por los personajes (los de las fábulas son animales de conducta humana; los de los mitos, dioses, héroes y monstruos) y por su función (las fábulas contienen un mensaje moral, que suele aparecer recogido al final de las mismas en forma de moraleja, mientras que los mitos son etiológicos).
En cuanto a las leyendas, se presentan, al igual que los mitos, como historias verdaderas y tienen a menudo una función etiológica (sirven, por ejemplo, para explicar cómo un linaje alcanzó el poder, sustentando así su legitimidad política); sin embargo, a diferencia de los mitos, suceden en un tiempo real, histórico, en lugares reconocibles por el oyente o lector y a menudo con protagonistas reales (cf. las leyendas sobre Carlomagno o el Cid).
Una misma trama puede aparecer en un mito, un cuento o una leyenda, dependiendo de cómo se presente la historia (como verdadera o ficticia) y cuál sea su función (etiológica, didáctica, entretenimiento...). Así, se ha señalado cómo la trama del mito de Edipo reaparece en la leyenda medieval que hace de Judas Iscariote un asesino de su padre que se casa, sin saberlo, con su madre.



Fuente: Wikipedia.

jueves, 9 de febrero de 2012

La isla fantasma de San Borondon


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La isla Fantasma de San Borondon, es un misterio trasmitido desde generaciones en la zona de las Islas Canarias. Dicen que no hay isleño de Tenerife, La Palma, el Hierro o la Gomera que no haya creído ver alguna vez desde las cumbres de su propia isla, la isla fantasma de San Borondón en el horizonte.


“Las islas afortunadas”, o islas Canarias son siete, pero sin embargo se habla de otra isla, la octava isla. Esta isla fantasma sería la isla de San Borondón o Saint Brandan de Clonfert. Saint Brandan de Clonfert fue un monje irlandés que vivió entre el 480 y el 576 después de Cristo. Es el protagonista de esta misteriosa leyenda de la isla fantasma de Canarias.


Según el poema irlandés, Brendan era un monje de un condado irlandés de Kerry, llamado Tralee. Fue ordenado sacerdote el año 512 después de Cristo y se marchó junto a otros 14 monjes en una embarcación bastante frágil por el Atlántico. La leyenda narra las aventuras de los monjes, como recogieron otros tres monjes más a lo largo del viaje, como se encontraron con demonios que vomitaban fuego, con columnas de cristal flotante, con criaturas monstruosas de enorme tamaño.



Justo arriba de "La mer Verte" se aprecia en el mapa la isla de San Borondon



Brendan y su grupo llegaron a una isla y desembarcaron. La isla estaba llena de todo tipo de árboles y vegetación. Los monjes celebraron misa y de repente la isla comenzó a moverse. Se trataba de una una gigantesca criatura marina sobre cuyo lomo se encontraban los monjes. Una gran Ballena.


Después de atravesar muchas peripecias Brendan logro regresar a Irlanda. Esta leyenda dio origen a la creencia de que marinos irlandeses debieron alcanzar quizás las costas de Norteamérica, Terranova o Islandia u otras islas del Atlántico Norte en la Alta Edad Media.


Las Islas Canarias son conquistadas en el siglo XV y ya comienzan a contarse los relatos de la Isla fantasma, la isla de San Borondón. Se contaba que la isla a veces se divisaba al oeste de La Palma, el Hierro y la Gomera. Cuando los navegantes o pescadores intentaban aproximarse a ella y se encontraban a la vista de sus costas, montañas o valles, la isla se veía envuelta por la bruma y la espesa niebla y desaparecía por completo. Esta isla fue relacionada con la mítica isla-ballena de San Brendan, que los canarios denominaron como “San Borondón”.



sanborondon22


La leyenda siguió contándose de padres a hijos en la zona. No faltaron los relatos de marinos y navegantes que juraban haber desembarcado en “la isla fantasma”, y haberla recorrido antes de que volviera a desaparecer en le océano.


En algún tratado Internacional firmado por el Reino de Castilla, haciendo referencia a las Islas Canarias se hablaba de la soberanía de Castilla sobre “Las islas Canarias descubiertas o por descubrir” , por si acaso. La isla fantasma fue llamada según distintas versiones de la leyenda como: “Aprositus”,” la Inaccesible”, “Antilia” o “ La isla de las siete Ciudades” , haciendo referencia a ciudades fundadas por siete obispos legendarios.


Lo cierto es que desde el siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas, montañas y valles, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en "San Borondón".


Se creyó a pies juntillas en su existencia, y no faltaron relatos detallados de algún que otro navegante que juraba haber desembarcado en la isla y haberla explorado antes de que volviera a hundirse en el Océano. En algún tratado internacional firmado por el Reino de Castilla, haciendo referencia a Canarias, se hablaba de la soberanía castellana sobre "las islas de Canaria descubiertas y por descubrir"; como quien dice, por si acaso…



Foto archivo mapa de la época donde figuran 8 islas en lugar de 7


La isla fue llamada "Aprositus", Inaccesible, y en otras versiones de la leyenda recibe el nombre de "Antilia" o "Isla de las Siete Ciudades", ciudades que se suponían fundadas por siete legendarios obispos.
Lo cierto es que en los Archivos de la Isla de Hierro, del siglo XVIII aparecen las investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de la Isla, en la que decenas de testigos afirman haber visto “La isla fantasma, San Borondón” desde las cumbres del Hierro. A raíz de esto partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de “la isla fantasma”.
En los archivos del siglo XVIII aparecen investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de la Isla del Hierro, en la que declaran decenas de testigos que afirman haber visto la isla encantada desde las cumbres herreñas. A raíz de ello partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de la isla. La leyenda de la octava isla fantasma, de San Borondón, sigue viva en el folklore popular Canario.


 

lunes, 6 de febrero de 2012

Mitos


Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato que refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos. Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas. Su carácter fantástico ha hecho que algunos consideren que los mitos son mentiras y por ello utilicen ambos términos como sinónimos. Sin embargo, los mitos sólo son entendibles en su contexto. Para una persona ajena a éste, los mitos de cierto grupo resultarán inentendibles o absurdos. (Fuente: Wikipedia).
 
El Lobizón

 
Este ser llegó a la Argentina a través de Brasil, y se tiene noticias de él en el Litoral (N.E.).
Si una familia tiene siete hijos varones, la maldición cae sobre el séptimo. Se comenta que es un hombre alto, delgado y con mucho pelo. Antes de convertirse anda muy nervioso y se enoja fácilmente, puede transformarse en los cementerios o cercanías y sobre todo en el momento que el acólito florece y la luna está llena. Se alimenta con carroña y en el momento que anda por el monte puede morder a los desprevenidos.
Cuando muerde o salpica con sangre o saliva a sus víctimas, éstas pueden transformarse.
Según Elena Bossi, para protegerse del lobisón hace falta:
- una bala bendecida en 3 iglesias (7 según otros). No se debe apuntar al bulto más bien a la sombra.
- un cuchillo bendecido que tenga forma de cruz.
- una linterna con pila bendecida (de lo contrario no alumbrará).
- una alpargata (en el momento que se le pega al lobisón con una alpargata, se vuelve persona).
Se lo puede atar; pero debe ser con lana abierta de tejer. Así se queda quietecito en el momento que lo enlazan. Si es perro lobisón hay que sujetarlo del cuello; si es perra lobisona, de la mitad de la espalda (media res).
Hay que herirlo sin que se dé cuenta, de lo contrario atacará y matará.

 

El duende


Se comenta que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, en el momento que se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos comentan que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Otros, en cambio, aseguran que los desprevenidos eligen la de lana y que es ésta la que en realidad más duele.
Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque además golpea sin piedad a los mayores.
En la zona de los Valles Calchaquíes existen dos historias muy curiosas con respecto al duende:Una cuenta que un arqueólogo, internándose en el cerro a horas de la siesta escuchó el llanto de un niño. Al acercarse vio un párvulo en cuclillas y con la cabeza gacha. Cuando le cuestionó si qué le sucedía, el niño alzó su maligno rostro y mostrando sus agudísimos dientes al tiempo que sonreía, le comentó:
- Tatita, mírame los dientes…
El “gringo” salió corriendo tan veloz como las piernas le daban y nunca regresó.
La otra historia, narrada por Lucindo Mamaní, de Tafí del Valle, cuenta que se vió al duende conversando en un zanjón con un niño que estaba a su cuidado (actualmente un prominente médico). Al acercarse don Lucindo, el duende -llamado “enano del zanjón” por los lugareños- salió huyendo.

 

Domingo siete

Eranse una vez dos compadres, uno rico llamado Cosme y otro pobre llamado Beto; el pobre era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su compadre; pero éste era bastante avaro y siempre le ponía miles de “peros” para no aflojarle ni un centavo.
Un día el pobre salió en busca de trabajo pues las necesidades eran muchas y los dinerillos pocos… pero esta vez salió con un rumbo distinto al de siempre.
- “Puede que me cambie la suerte” – pensó y se puso en marcha.
Anduvo hasta casi la oración (crepúsculo) y ya perdía las esperanzas en el momento que a lo lejos divisó un rancho….
Al llegar comprobó que estaba abandonado y sentenció volverse antes de que anocheciera. De pronto sintió que venía gente. El susto lo desarrolló dar un salto y se escondió en un tirante del techo.
Eran unos paisanos que el nunca vio. Entraron en la casa, prendieron un fueguito y entre vino y vino iniciaron a cantar:
- Lunes y martes,
y miércoles tres,
jueves y viernes,
y sábado seis…
La convocón se iba animando cada vez más y se largaron a bailar, siempre con los mismos versos.
El pobre Beto se divertía de lo lindo pero con el pasar de las horas y siempre la misma canción se inició a aburrir así pues en el momento que los cantores llegaron a “sábado seis”, el gritó:
- A las cuatro semanas
se ajusta el mes….!
Los hombres pararon de cantar; miraron al lugar desde donde salió la voz y dijeron: – Baje, amigo, ¿que hace allí?…
- Los oí llegar y me asusté.
- No se preocupe compadre, le estamos muy agradecido puesto que nos ayudó a alargar un poco nuestra canción – y en recompensa le dieron una gran cantidad de dinero en oro.
Al llegar a su casa pasao de contento, Beto le comentó a su mujer que fuera a los de Cosme a solicitarle prestado una balanza para medir las onzas regaladas.
Cosme, intrigado por el pedido, untó un plato de la balanza con grasa con la intención de que un poco de lo que fuera pesado quedara en el plato. Al regresar el aparato, notó que en la grasa había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de Beto y le cuestionó:
- ¿De donde has sacado oro?
Entretanto Beto le contaba, Cosme planeaba desarrollar lo mismo para ampliar sus arcas; y así lo desarrolló… fue al mismo rancho, se trepó en la misma viga y llegaron los gauchos cantores que prendieron fuego y descorcharon los vinitos y entonaron:
- Lunes y martes,
y miércoles tres,
jueves y viernes,
y sábado seis,
a las cuatro semanas
se ajusta el mes…
La repetición del canto empezó a impacientarlo y en el momento que llegaron a “sábado seis” pegó el grito:
-¡Falta domingo siete!
Los paisanos enardecidos bajaron a Cosme de la viga y en cuanto comenzaron a propinarle una paliza, éste logro zafar y salió como alma que lleva el diablo.
La historia se propagó como un secreto a gritos y así en el momento que alguien comenta algo inoportuno se exclama: “¡ya salió con un Domingo Siete!”.

 
 
Niñito Moro

 
Cuentan que en cierto lugar en la región cuyana existía, hace muchos años, un bosque impenetrable donde habían hecho su guarida unos temibles bandoleros.
Un día, pasó por las cercanías del bosque un matrimonio de paisanos que iban haciendo un largo viaje a caballo y llevando consigo un niñito de pocos meses. El niñito era moro, esto es, aún sin bautizar.
De improviso, fueron sorprendidos los viajeros, por cuatro forajidos, los que sin desarrollar caso a las súplicas del matrimonio, dieron fin con ellos asesinándolos bárbaramente. En los últimos instantes la madre les había rogado que respetaran la vida del niño, pues era moro, sin conseguir conmoverlos. Al contrario, tomando uno de ellos al niño por las piernitas lo estrelló contra un árbol. Por lo tanto se oyó desgarrador, un ¡ay! que lanzó al expirar el niñito.
Internáronse los bandoleros en el bosque y al iniciar a repartirse el botín, vieron aparecer entre las sombras de la tarde que caía un enorme pájaro negro, totalmente desconocido para ellos y el que, luego de describir enormes círculos sobre sus cabezas, lanzó un grito que era como el de un ser humano, repitiendo por tres veces el ¡ay! desgarrador del niñito que acababan de ultimar.
Paralizados de espanto quedaron los bandoleros. Y en el momento que quisieron reaccionar, ya el pájaro había desaparecido.
Cuentan que los bandidos ya no tuvieron sosiego: que a toda hora los perseguía el ¡ay! del niñito moro. Y que, enloquecidos, fueron muriendo uno tras otro, agotados por la sed, el hambre y los remordimientos sin atinar a otra cosa que a taparse los oídos con sus manos para no oír el grito del niñito sin bautismo al que, junto con sus padres, tan bárbaramente asesinaron.



La difunta Correa

En el transcurso del año 1835 un criollo de apellido Bustos fue reclutado en una leva para las montoneras de Facundo Quiroga y llevado por la fuerza a La Rioja. Su mujer, María Antonia Deolinda Correa, desesperada puesto que su esposo iba enfermo, tomó a su hijo y siguió las huellas de la montonera.
Luego de mucho andar -cuenta la leyenda- y en el momento que estaba al borde de sus fuerzas, sedienta y agotada, se dejó caer en la cima de un pequeño cerro. Unos arrieros que pasaron luego por la zona, al ver animales de carroña que revoloteaban se acercaron al cerro y encontraron a la madre muerta y al niño aún con vida, amamantándose de sus pechos. Recogieron al niño, y dieron sepultura a la madre en las proximidades del Cementerio Vallecito, en la cuesta de la sierra Pie de Palo.
Al relacionarse la historia, inició la peregrinación de lugareños hasta la tumba de la “difunta Correa”. Con el tiempo se levantó un oratorio en el que la gente acercaba ofrendas.


 
 Basilisco



Dice la Real Academia Española (Diccionario Karten ilustrado, abril 1975): m. Animal fabuloso al que se atribuía la propiedad de matar con la mirada - Ec. Reptil del tamaño de una iguana pequeña, de hermoso color verde.
Era muy utilizado por nuestros padres y abuelos el término "Esta hecho un basilisco", o "Es un basilisco", en referencia a cuando alguien está como endiablado, enloquecido, enfurecido.
Este reptil es un animal muy extraño, semejante a una lagartija con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados. En otros casos lo representan como una animal con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente (seguramente proveniente de la mitología europea).
Dice la leyenda que nace de los huevos pequeños y sin yema que ponen algunas gallinas y en algunas regiones se comenta que de los huevos puestos por gallos viejos. Paleari completa este concepto diciendo que nace de "un huevo sin yema puesto por un gallo y empollado por un sapo sobre el estiércol".
El basilisco puede esconderse en cualquier recoveco de la casa y la persona que lo vea al ojo puede morir de inmediato o quedar ciega. Una forma de combatir a este prodigio es lograr que se observe en un espejo y muera del espanto.
Hay que tener cuidado de destruir los huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
Nos dice Antonio Paleari, en su completísimo Diccionario mágico jujeño, que el término proviene del griego "basiliskós", que significa reyezuelo, rey con menguado reino. Es interesante la relación que hace el mismo Paleari entre este extraño ser y los animales de la mitología azteca, maya o chibcha; quizá estableciendo alguna relación primitiva entre las distintas civilizaciones y sus mitos.
En la zona de Jujuy y parte de la puna el reptil es semejante a cualquier lagarto, pero en la zona de los valles y parte de Tucumán, Santiago y Catamarca, muchos paisanos aseguran que tiene un solo ojo en la frente, como hemos referido anteriormente. Así como un espejo mata al basilisco, Paleari nos dice que el monstruo también muere si es visto antes por un hombre.


 
Caá Porá


Adolfo Colombres en su libro SERES SOBRENATURALES DE LA CULTURA POPULAR ARGENTINA, nos dice que el Caá Porá es un fantasmón del monte de la región guaraní. Es un gigantesco hombre, peludo y que fuma una extraña pipa hecha de un cráneo y una tibia humanos.
Se dice que captura a las personas y las devora chupándolas. Se lo ha descrito de formas contradictorias: una mujer que protege a los animales o un ser gigante y peludo que come crudo a los animales que el hombre hiere y no llega a matar.
Según el mismo Colombres en Misiones y Corrientes, su zona de influencia, este ser aparece montado en un chancho del monte (pecarí) para traer desgracia a los cazadores despiadados.
Desgraciadamente no tenemos datos de como hay que defenderse de este temible ser o que hay que hacer cuando se lo oye en el monte.


La luz mala

El Farol de MandingaNuestro interior provinciano es muy lindo en paisajes y bellezas naturales, pero más bondadosa ha sido la naturaleza con el hombre que habita en esas "soledades"; en esa eterna quietud y paz. Soledad que se convierte en compañía para el espíritu, que le infunde melancolía y le fortifica el alma. Pero no siempre hay tranquilidad en esos parajes; las corridas, los velorios, las fiestas religiosas y las supersticiones mantienen inquieto al hombre de cerro y de campo y le tornan divertida su monótona vida.
La riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable; resultado de la fusión de las antiguas culturas aborígenes, del cristianismo, de las soledades y desventuras que en el marco geográfico se desarrollaron a través de años y años. Un tesoro que el hombre de la ciudad por su vida agitada y sofocante muchas veces no conoce, y que forma parte de nuestra tradición.
Entre las supersticiones y leyendas de la gente del campo o de los cerros está la de la "luz mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia religiosa que se extiende por casi todo el Noroeste Argentino.
En algunas épocas del año (generalmente las más secas) se suelen ver de entre las pedregosas y áridas quebradas de los cerros del oeste tucumano (Mala Mala, Nuñorco, Muñoz, Negrito, Quilmes, etc), a la oración - de tarde -, o cuando los últimos rayos del sol iluminan las cumbres de los cerros y el intenso frío de la noche va instalándose en los lugares sombreados, una luz especial, un fuego fatuo; producto de gases exhalados por cosas que se hallan enterradas conjugados con los factores climáticos; a ella - con terror y morbosidad - los lugareños denominan "luz mala" o el "farol del diablo".
El día de San Bartolomé (24 de agosto) es el más propicio para verlos, ya que es cuando parece estar más brillante el haz de luz que se levanta del suelo y que, por creencia general, se debe a la influencia maligna, ya que popularmente estiman que es el único día en que Lucifer se ve libre de los detectives celestiales y puede hacer impunemente de las suyas (Ambrosetti, "Supersticiones y leyendas").
La luz es temida también por que imaginan ver en ella el alma de algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en la tierra.
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que ésta superstición les ha producido, los pocos que se han aventurado a ver que hay abajo de la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena - muchas veces urnas funerarias con restos humanos, lo que aumentó el terror- que al ser destapada despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir o sino hacerlo con un pullo - manta gruesa de lana - o con un poncho, de suerte que el tufo no llegue a ser respirado.
Nos cuenta don Hipólito Marcial que: "La luz blanca que aparece en la falda del cerro es buena, donde entra hay que clavar un puñal y al otro día ir a cavar... va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo".
Debido a la continua migración a las ciudades y centros poblados, y por constante progreso estas leyendas van quedando reservadas solo para los mayores; la juventud se preocupa por otras cosas que estima más importante.-

 

El Pombero

Es muy parecido al Duende, pero a diferencia de aquel, se lo ha visto muy pocas veces.
PomberoTiene los pies al revés para dificultar su búsqueda. Puede tomar la forma de cualquier animal. Según Bossi, a la distancia parece un carpincho parado en las patas traseras, sus ojos no son como los nuestros, sino chatos, como los del sapo, y con cejas de pelo largo.
Mira fijo igual que las lechuzas. Tiene la boca grande y alargada y sus dientes son muy blancos.
Se dice que es el dueño de los pájaros y del sol y señor de la noche.
Sale a pasear en los meses de Octubre y Noviembre, cuando empieza el calor (en el N.O. y N.E.).
Cuentan que una vez, el Pombero se enojó con un hachero de la provincia de Formosa: Marco Gavasa, lo sacó del rancho con cama y todo durante la noche y lo dejó en medio del monte. Esto mismo se repitió durante varias noches hasta que una vuelta lo golpeó y lo dejó paralítico. Marco Gavasa murió a los 86 años en el año 1972.
Quiere a los chicos buenos y golpea a los malos. Cuando uno le imita el grito o el silbido, éste le contesta en forma enloquecedora. Dicen que se lo ahuyenta con ajo.
Por su parte nos han contado que en Corrientes la historia es un poco distinta, allí es más parecida al duende norteño, pues es un petiso narigón con gran sombrero aludo y con gran dote masculino que aparece en los bananales a la siesta y suele perseguir en especial a las niñas. Apodado el duende sombrerudo o señor de la siesta a los niños se les hace dormir después del almuerzo para evitar encontrarse con él.



El Ucumar
 
Es un ser con apariencia de hombre petiso y panzón. Tiene el cuerpo todo cubierto de pelos con manos y pies muy grandes. Se dice que posee una fuerza extraordinaria y que sus gruñidos ensordecen. Se lo ha visto en la zona de pedemonte, por lo que se piensa que vive en cuevas de las montañas.
En Salta, se intentó ubicar a los ucumari conocidos como los únicos osos de Sudamérica, que habitaron, según se cree, hace miles de años. Tenían un collar blanco y todas las características de los úrsidos europeos o de Norteamérica. También se cree que el oso de anteojos, difundido en parte de América del Sur pudo haber sido el inspirador de este particular ser mitológico.
El Dr. Manuel Lizondo Borda, en su Estudio de las, Voces Tucumanas, (Derivadas del Quichua), explica así este vocablo: "Llamábase así a un Hombre casi bestial, feo, peludo, que vivía en los montes tucumanos, hace varios anos, y que ocupó mucho la atención pública hasta que fue preso por las autoridades: Se le atribuían raptos de muchachas. (Con este nombre se asustaba a los chicos, para quienes significaba algo así como el monstruo)".
Ucumar: es voz quichua y aymara y significa en ambos idiomas: Oso.
Con sus constantes aportes, el señor Marcelo Mirabal, de Jujuy, nos envió esta versión un tanto distinta de las oídas hasta el momento, diciendo que en la zona de las Yungas es muy conocido el Ucumar, al que también se le llama “UKUMAN”. En este caso, disintiendo con Lizondo Borda, enuncia que proviene de la voz quichua y quiere decir “cuerpo, parte material de un ser animado”. Eso es lo que era : sólo un cuerpo. Un cuerpo horrible sin alma aparente. Las cosas tan feas tienen prohibido rondar por el abanico de los sentimientos. Y era mujer, cubierta de pelos negros, largos, sucios, duros, pero elásticos. De las líneas de su rostro sólo se destacaban dos ojos pequeños, intensos, oscuros y hundidos. Los pelos que le nacían en la frente caían sobre la nariz y la boca, separados apenas por bufidos y manotazos a uno y otro lado. La boca era un tajo enorme y baboso, y los dientes salidos, aislados unos de otros, cada cual con su propio ángulo.
Si tenía senos o no era cuestión de polémica entre los habitantes de la aldea, mitad selva mitad andes.
Cuando nació, su padre quiso ahogarla. La madre, la protegió entre sus brazos y no la abandonó nunca. Tuvo más amor por el pequeño monstruo que por sus cinco hermosos hijos anteriores. Por su celo y por su pena fue quedando sola y enfermó. Mientras agonizaba, con más fuerza que nunca abrazó y miró a ese cuerpo extraño que ella había parido.
Arrancaron de su cuerpo, rígido ya el engendro que bramaba y aullaba. Quiso la suerte que fuera arrojada a un rincón de la enorme choza, hasta tanto se cumplieran los ritos funerarios con la madre. Cuando regresaron los hermanos y el padre sin saber que hacer, entre los murmullos de la otra gente, la encontraron acurrucada y lanzado sonidos extraños, como si llorara. No fue por misericordia que salvo la vida, Se había miedo en la choza.
Como no se le veían órganos genitales, pero sus piernas se manchaban de rojo cada luna, fue la “ucumara”.
Se hizo enorme, hosca y gruñona y al parecer, temerosa.
Uno de los hombres de la aldea, de su mismo tiempo, entre crepúsculos y soledades se acercaba furtivo a la aldea- choza con creciente asiduidad. No temía ni lo inmutaban los gruñidos y saltos ostentosos con que la “ucumara” retribuía sus visitas, que eran breves, pero tensas. Un día le arrojó frutas y otro día un trozo de carne humana. La tribu devoraba a los prisioneros de guerra y el dueño del enemigo muerto era el dueño del banquete. La “ucumara” comió y no dejó restos. Estaba entendido entonces que apreciaba el obsequio y por consiguiente el hombre lo repitió tantas veces como pudo, recibiendo en pagos gruñidos más suspirados, saltos menos agresivos.
Un día la aldea en pleno se encaminó al río distante, para cumplir la ceremonia anual de adoración a la creciente tumultuosa y atronadora que traía el deshielo de las cumbres blancas. El hombre regresó, eligiendo rincones para no ser visto y luego de una lucha feroz, violó a la “ucumara”.
A partir de entonces su hosquedad fue total y su furia aumentó. Odió a los hombres y al mundo circundante. Las piedras de su choza desaparecieron, arrojadas con increíble fuerza contra todo ser viviente que se aproximara.
Cuando no tuvo más piedras, huyó.
Regresó una tarde tormentosa y raptó a su violador sin que nadie se atreviera a detenerla, menos aún la víctima, vencida su resistencia a golpes y arrastrado de una pierna por los peñascos y huaycos hasta la pétrea guarida donde, imaginamos, llegó mas muerto que vivo. Allí tuvo que elegir entre la vida y las nupcias: escogió el amor, y por un tiempo su ritmo fue el ritmo de la “ucumara” que, ya grávida y desconcertada, con el abdomen hinchado y palpitante, pensaba más en sí, que en su complaciente prisionero. Un día creyó encontrar oportunidad, cuando el monstruo gemía con los dolores del parto.
Huyó de la caverna, rápido y temeroso, pero la “ucumara” entre rugidos y dolor, lo alcanzó. Le arrancó la cabeza y arrastró el cuerpo de su amor hasta la caverna. Entre llantos y convulsiones se lo comió.
Poco después nació otra UCUMARA, toda cubierta de pelos, negros, duros, pero elásticos, de la cabeza a los pies. Amamantó a su hija, le enseñó a comer carne roja y cuando el retoño ya cazaba con sus manos, con un rugido del alma, murió de muerte sencilla y se fue al cielo de los monstruos, en la paz de la montaña.
La leyenda se bifurca a partir del nacimiento del UCUMAR . Una vertiente afirma que el llanto del monstruo, por la muerte de su madre, era tan fuerte y desgarrados que llegó a los oídos de Wiracocha – espuma de mar- dios blanco de largas barbas rubias que gobernaba el Cuzco ( El Imperio Inca se extendía desde Peru hasta casi el centro de Argentina ) y para calmar su pena, le prometió la inmortalidad. Otro venero mitológico sostiene que Wiracocha se presentó al ucumar y para castigarlo por sus crímenes y lascivia, le dio la vida eterna vagando por los cerros y selvas. Así también lapidan a los violadores sobre quienes pendía la permanente amenaza de ser devorados por el ucumar.
La leyenda, de origen peruano, está muy difundida en Salta y Jujuy. En nuestra provincia se ubica al monstruo en los departamentos de San Pedro y Ledesma rondando los ingenios azucareros. La imaginación popular lo hacía prisionera o accionista de uno de ellos.



El Hombre Lobo

 
Los hombres lobo son licántropos que tienen rasgos de humano y de lobo. Son los licántropos más temidos por su agresividad y su naturaleza malvada.
Un hombre lobo tiene tres formas de licantropía; la de humano, la híbrida entre humano y lobo, y la de lobo.
En su forma humanoide es totalmente indistinguible del resto de los humanos. Su tamaño, inteligencia y demás características son las mismas que las de cualquier hombre.
En su forma híbrida tiene características de hombre y de lobo. Tiene el cuerpo cubierto de pelo, las piernas más cortas (aunque su tamaño total suele ser unos 30 cm. mayor que en su forma humana), la cabeza de lobo, manos de humano y una cola corta. Puede andar a 4 patas o erguido.
La forma de lobo es totalmente idéntica a la de cualquier lobo común de gran tamaño, excepto por sus ojos, que brillan en la oscuridad.
Los hombres lobo viven en manadas de unos 6 o 7 miembros. Están formadas por un macho, una hembra y los cachorros. Los cachorros permanecen en la manada hasta los 10 años, edad a la que un hombre lobo se considera adulto. Si un hombre lobo tiene descendencia con una mujer humana, el bebé es totalmente humano.
Los hombres lobo, en su forma humana, no suelen vivir en casas ya que no son seres muy sociables. Lo hacen en cuevas y madrigueras bien protegidas, donde mantienen a sus cachorros alejados del hombre. Los hombres lobo, en su forma animal, suelen ser nómadas y merodean constantemente en manadas buscando humanos y otras víctimas.
Los hombres lobo son enemigos de otros licántropos, como los hombres oso. Al ser muy salvajes y agresivos son enemigos de cualquier ser que se les oponga. Un hombre lobo sólo puede ser herido por armas mágicas o de plata. La táctica del hombre lobo es el ataque por sorpresa, y aprovecha sus temibles dientes para morder y desgarrar a sus víctimas.

El hombre lobo ha sido temido desde la antigüedad y es una creencia que se encuentra en todos los lugares del mundo. Los asirios hablaban de un monstruo parecido, el ekimmu, que luego de aterrorizar a sus víctimas, las devoraba. El vetala de la India y el Chi’ang Shi de China son monstruos semejantes.



La principal diferencia entre los vampiros legendarios y los hombres lobo consiste en que habría que estar muerto para ser vampiro, en tanto que los hombres lobo serían seres vivos. Así mismo, los vampiros adquirirían sus características por efecto de alguna maldición, mientras que el hombre lobo se metamorfoseara de una manera más o menos voluntaria. Se trataría por regla general de una persona que bajo ciertas condiciones favorables —la luna llena, el momento en que florecen ciertas plantas, los cambios de estación— se transformaría en lobo sin perder su condición humana.
En las regiones donde no hay lobos, las metamorfosis varían: así, hay en Asia hombres-tigre y hombres-zorro; en Rusia, hombres-oso; en África, hombres-león y hombres-hiena; y así por el estilo.
Durante la Edad Media todo lo que se necesitaba para ser acusado de hombre lobo era tener orejas puntiagudas, abundante vellosidad, dientes muy agudos o simplemente una apariencia poco tranquilizadora.
Irónicamente esto despertó amplio interés por convertirse en hombre lobo. Viejos manuales de magia contienen recetas o modos en lograr la metamorfosis. Esta podía ocurrir accidentalmente si se bebía agua de una poza en la que hubiera saciado su sed una manada de lobos, y para provocarla a voluntad bastaba con ingerir los sesos de un lobo, cubrirse el cuerpo con la piel del animal y esperar hasta una noche de luna llena.
¿Han existido verdaderamente los hombres lobo?, los médicos modernos aseguran que muchas de las características atribuidas a esos seres corresponden al cuadro patológico de la rabia: la melancolía, la ferocidad súbita, el horror al agua. Este último puede explicar las consejas según las cuales tanto hombres lobo como vampiros no pueden cruzar las corrientes de agua. Tales síntomas, conocidos para el hombre moderno, eran para el antiguo un fenómeno sorprendente.


 
Vampiro

Un vampiro es, según el folclore de varios países, una criatura que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos (usualmente bajo la forma de la sangre) para mantenerse activo. En algunas culturas orientales y americanas aborígenes, el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que forma parte del panteón siniestro en sus mitologías.
En la cultura europea y occidental, así como en la cultura global contemporánea, el prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, el de un ser humano convertido después de morir en un cadáver activo o reviniente depredador chupasangre.

"Vampiro" es una palabra que comenzó a ser usada en Europa en el siglo XVIII y fue incluída por primera vez en el Diccionario de la Real Academia Española en la 9a edición de 1843. Tiene origen en el término "vampire" del inglés y francés, proveniente a su vez del término vampir en lenguas eslavas y del alemán. El cual se deriva del polaco wampir y éste a su vez del eslavo arcaico oper, del cual existen raíces indoeuropeas paralelas en el turco y el persa. Significa a la vez: "ser volador", "beber o chupar" y "lobo". Por otra parte, hace también referencia a cierto tipo de murciélago hematófago.

Existen numerosos y variados rituales que se utilizaban para identificar a un vampiro. La comprobación mas socorrida consistía en la exhumación del cadáver sospechoso para verificar directamente si tenía las características tradicionales y destruirlo, practica que llegó a ocasionar numerosas profanaciones de tumbas.
Uno de los métodos descrito por el abate Calmet, citado por el padre Feijoo, para localizar la tumba de uno consistía en guiar a un muchacho virgen montado en un caballo también virgen a través de un cementerio; el caballo se negaría a avanzar sobre la tumba en cuestión. Generalmente se requería que el caballo fuera negro, aunque en Albania era necesario que fuera blanco. Que aparecieran agujeros en la tierra sobre la tumba era tomado como un signo de vampirismo.
Otra evidencia de la actividad de un vampiro en la localidad incluía la enfermedad y muerte de familiares o conocidos, así como del ganado, en los días siguientes a la muerte y enterramiento del sospechoso. Algunos también se manifestaban mediante pequeños actos similares a los de un poltergeist, tales como mover muebles de la casa, producir ruidos y dar golpes.