martes, 31 de enero de 2012

La tenebrosa clínica del Dr. Guija



En pleno corazón de la Avenida de la Cruz del Campo se yergue un reformado edificio por mucho tiempo creído encantado, endemoniado…
La clínica del Dr. Guija estuvo por mucho tiempo abandonada, casi derruida, era un edificio emblemático en Sevilla pero sus condiciones dejaban mucho que desear y se daba más a relacionarlo con el terror que con la finalidad y práctica laboral que se llevó a cabo en su interior… el tiempo hizo el resto… y su apariencia. Construida en el año 1919 por colaboradores del afamado y reconocido arquitecto Aníbal González el edificio destacaba por sus azulejos y líneas clásicas, destinada inicialmente al Organismo de Investigaciones Agrarias encontrándose en el pleno 42 de la cita avenida sevillana. 
Dr. Julio Antonio Guija Morales.
Fue en el año 1956 cuando el Dr. Eduardo Guija adquiere el inmueble y comienza a funcionar un 9 de Febrero de 1957 como institución psiquiátrica hasta 1966, fecha en la que fallece tomando la dirección de la misma su hijo, Julio Antonio Guija Morales, hasta el cierre de la misma en 1974. Tiempo después, en la década de los 80 se abre el edificio como negocio dedicado a la restauración como “Parrilla Argentina”. El restaurante cerró tiempo después y el edificio, sobre el cual pesaba ya la fama de maldito para sus inquilinos, moradores o compradores, paso a ser adquirido por una inmobiliaria quien posteriormente lo vendió al Ayuntamiento de Sevilla y a partir de ahí y durante esas fechas el abandono y mala presencia fue el principal inquilino de sus habitaciones.

El doctor Eduardo Guija era profesor en la Universidad de Medicina de Sevilla en las ramas de Medicina Legal y Psiquiatría que seguía las doctrinas de la Escuela Alemana (freudiano). No era uno de los profesores más exigentes por lo que los alumnos lo tenían bien considerado y ninguno hablaba mal de él ni circulaban rumores de ningún tipo. Tenía la teoría de que el histerismo lo sufrían las personas de mentes influenciables y demostró con un experimento real su teoría. Tomó a una paciente y en medio de la clase la hizo acostarse en un colchón en el suelo. Comienza el doctor Guija a decir en voz alta a los estudiantes que observaran cómo se empezaba a mover la mano derecha de aquella paciente, lo repetía una y otra vez hasta que la mano de la paciente se movía de verdad. Siguiendo este método provocó un auténtico acceso de histeria. Y de la misma manera que lo provocó hizo que desapareciera.


 
Mucha era la leyenda negra de aquel lugar… sombrío y siempre en la penumbra de aquel recodo de la calle. Como se ha comentado, durante mucho tiempo el edificio fue propiedad del Dr. Guija, reputado médico psiquiatra sevillano que trataba directamente enfermedades mentales y relacionadas en esta su clínica en Sevilla.

Dada la confidencialidad y el secretismo que rodeaba al médico y a sus pacientes se creyó, por parte de algunos sevillanos de a pie, que en su interior se realizaban terroríficos y terribles actos contra el ser humano… era la psicología humana que tendía a ver lo que no había e imaginar terapias de electroshock entre alaridos y mortificaciones.

En la década en la que se inauguraron las instalaciones uno de los tratamientos que se daban a los enfermos (esquizofrenia grave, depresión con ideas suicidas o enfermos en estado de agitación en una depresión bipolar), era el de buscar que sufrieran convulsiones periódicas que suponían una mejoría. Esto se conseguía por diferentes métodos, bien con el uso de medicamentos (por ejemplo, el Cardiazol), por hipoglucemia (inyectando insulina), afectando al paciente con malaria o el electroshock. Nos olvidaremos de la lobotomía y la dejaremos para los casos extremos de agresividad. Cualquiera de esos métodos podía causar la muerte si no se tomaban las debidas precauciones. El efecto de ese estado convulsivo es el aumento de la permeabilidad de todos los neuroreceptores cerebrales. Los neurotransmisores también funcionan mejor y con ello se produce una mejoría real.

El electroshock hace pasar por la cabeza del paciente una corriente eléctrica buscando esa convulsión. El paciente se convulsiona durante 10 segundos para después entrar en un estado con movimientos espasmódicos que se van ralentizando hasta que en 30 ó 50 segundos desaparece. El paciente entra en coma y despierta sin recordar nada.


La casa se abandonó y poco a poco el tiempo se fue adueñando de ella, muchos eran los jóvenes que dada la actividad que había desarrollado la misma se decían:” vamos a hacer ouija en el manicomio del Dr. Guija” y allá iban buscando la nocturnidad y tenebrosidad de sus paredes y entornos para jugar y buscar lo prohibido, lo oculto.

Muchos fueron los que se dejaron llevar por el encanto y el romanticismo de su historia así como por lo misterioso y afirmaron haber sentido presencias, visto sombras e incluso afirmar que aquella casa, otrora majestuosa, estaba maldita… así, poco a poco, el lugar se fue cargando de una leyenda negra en Sevilla que la tildaban de casa maldita y encantada…

Gritos, lamentos, gemidos… era un sin fin de comentarios y rumores que corrían por Sevilla, y que realmente nadie había vivido en primera persona, que junto con el edificio del Cine Fantasio en Sevilla captaban la atención paranormal en pleno finales de los 90.

Fue el investigador malagueño José Manuel Frías quién desempolvó esta leyenda urbana con visos de realidad y se hizo eco de las historias que corrían en torno a ella. En esa época todos relacionaban el apellido del psiquiatra al “juego” de la ouija y no hacía más que acentuar su leyenda que poco a poco iba añadiendo componentes y tintes que cargaban de más dramatismo la misma.

Se decía que en sus bellos jardines estaban enterrados pacientes que clamaban justicia desde el más allá, el decir popular tildaba cada vez más de maldiciones el lugar. Incluso en su interior se decía que se habían cometido todo tipo de actos contra el ser humano, siendo ocultados o quemados en la propia casa… historias sin fundamentos que engordaban poco a poco y más toda esta leyenda urbana formada a partir de 1974.

Los trabajadores que acudían al lugar a desempeñar algún trabajo de jardinería, fumigación o estabilización del edificio lo hacían con miedo por las historias que circulaban en torno a la misma y no eran pocos los que salían del inmueble convencidos de haber vivido alguna experiencia paranormal…la sugestión humana actuaba cuando se oía hablar del edificio maldito del Dr. Guija.

Atraídos por la fama del lugar se realizaron filmaciones cinematográficas de distinto metraje en su interior, tales como los denominados -con los desafortunados títulos- “Las perras de Satán” o “Invasión Travesti” e incluso asimilaron el apellido del Dr. Guija para uno de sus personajes. El director de uno de estos films, Jerónimo de los Santos, narraba su experiencia en su interior e incluso su tendencia a dejarse llevar por esta embriagadora historia: “el lugar es extraño y terrorífico, dentro de él se ha dicho que había fantasmas y se ha tildado de terrible la figura del Dr. Guija”. A ello hemos de sumarle la gran cantidad de personas que han entrado en sus interior atraídos por el misterio, indigentes buscando refugio y otras actividades menos saludables que hicieron al edificio ganarse la denominación de maldito e inseguro. Durante muchos años todos estos comentarios han alimentado esa leyenda.


Han transcurrido más de un lustro y la casa del Dr. Guija muestra un aspecto bien diferente. Hoy las obras de remodelación del edificio son ya un recuerdo, la constructora Bellido realizó la rehabilitación del mismo con notable acierto y respetando toda sus estructura y entorno, el Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla (GMU) decidió acometer las obras en la misma y utilizarlo como lugar de cultura y encuentro social de la zona, tan necesario y útil. Durante las obras de rehabilitación del mismo no se produjo ni se ha producido ningún acontecimiento extraño o paranormal, no se han encontrado restos humanos ni indicios de ellos, ni cámaras ocultas con oscuros propósitos ni falsas paredes.

Los vigilantes de seguridad y personal laboral del centro no muestran temor ni síntomas de haber vivido nada paranormal pese a conocer la leyenda del lugar y sin embargo por las noches a todos les aborda e inunda el temor de encontrarse con uno de esos esquivos visitantes que pertenecen al mundo de los muertos.

 



1 comentario:

  1. Hola! felicitaciones por el nuevo emprendimiento! muchas me impresionaron, sobre todo las fotografías, estos lugares estan en peor estado de lo que uno imagina cuando oye hablar de ellos. Tuve la oportunidad de conocer esta antigua clínica (de día) y sentí una vibra en verdad muy densa, será sugestión???? uuffffff. Besotes miles a todos... te fijaste? hasta ahora somos todos M, jaja.

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